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Intervenciones de Estados Unidos en América Latina en los últimos 75 años
La probabilidad de una intervención de EE.UU. en suelo venezolano surge en un contexto de alta tensión bilateral, luego de que el presidente Donald Trump afirmara que su país había destruido una “gran instalación” utilizada para el transporte de drogas “a lo largo del litoral”. Un acontecimiento que, de confirmarse, marcaría la primera acción militar estadounidense en Latinoamérica en lo que va del siglo.
A pesar de que ni el Pentágono ni ninguna entidad gubernamental de EE.UU. o Venezuela han confirmado tal ataque, podría tratarse de la primera incursión de EE.UU. sobre territorio venezolano.
Estas son las principales intervenciones de Estados Unidos en Iberoamérica en los últimos 75 años:
Bahía de Cochinos – Cuba
El 15 de abril de 1961, aviones B-26 enviados por Estados Unidos bombardearon bases cubanas con el objetivo de aniquilar a la Fuerza Aérea Revolucionaria y facilitar el desembarco en Playa Girón de la Brigada 2506, compuesta por exiliados y mercenarios entrenados por la CIA en Guatemala y Nicaragua.
Al día siguiente, el entonces presidente cubano, Fidel Castro, proclamó el carácter socialista de la revolución que lo había llevado al poder en enero de 1959. El 17 de abril, la Brigada 2506, conformada por alrededor de 1.500 hombres armados y apoyados por aviones y buques de la fuerza naval estadounidense, intentó desembarcar en Playa Girón, en la Bahía de Cochinos, a unos 180 kilómetros al sureste de La Habana.
El ataque tenía como objetivo derrocar a Castro e instaurar un gobierno formado en Miami, pero fue repelido por el Ejército cubano tras 72 horas de combates, con un saldo de 200 muertes en ambos bandos y 1.200 atacantes detenidos, que fueron canjeados en 1963 por alimentos y medicinas provenientes de EE.UU.
La invasión de Bahía de Cochinos ocurrió en el contexto del acercamiento del régimen cubano a la Unión Soviética (URSS), y su fracaso supuso un grave revés para el entonces presidente estadounidense, John F. Kennedy, fortaleciendo al régimen castrista y agudizando las relaciones entre ambos países.
República Dominicana
El 28 de abril de 1965, el entonces presidente estadounidense, Lyndon B. Johnson, envió 20,000 infantes de marina a República Dominicana para poner fin al conflicto civil que vivía el país después de que Juan Bosch, quien había llegado al poder tras la muerte del dictador Leónidas Trujillo en 1961, fuera depuesto por militares.
El Gobierno estadounidense pretendía evitar que el país cayera en manos del comunismo y se transformara en “una segunda Cuba” en el Caribe.
EE.UU. colocó al general Antonio Imbert Barrera al frente del Gobierno, y en septiembre de 1966, las tropas estadounidenses se retiraron del país, poco antes de las elecciones presidenciales en las que Bosch fue derrotado por Joaquín Balaguer, quien había sido parte de la Administración del dictador Trujillo y se mantendría en el poder hasta 1996.
Granada
El 25 de octubre de 1983, casi 2,000 marines estadounidenses, junto a una fuerza simbólica de 300 soldados de otros pequeños países caribeños, invadieron la isla de Granada para derrocar al régimen militar que había tomado el poder seis días antes, el 19 de octubre, tras ejecutar al jefe de Gobierno, Maurice Bishop, a tres de sus ministros y a numerosos civiles.
El golpe, de tendencia comunista, había derrocado un Gobierno que había llegado al poder en 1979 también tras un golpe de Estado y había instaurado un Gobierno apoyado por Cuba y reconocido por EE.UU. y el Reino Unido.
El entonces presidente estadounidense, Ronald Reagan, justificó la intervención, conocida como ‘Operación Furia Urgente’, en la necesidad de proteger a los estadounidenses que residían en la isla y restaurar las instituciones democráticas, mientras afirmaba que se estaba construyendo un aeropuerto para uso militar de soviéticos y cubanos.
La invasión fue condenada incluso por los aliados europeos de EE.UU. La mayoría de las tropas estadounidenses abandonaron el país el 1 de noviembre de 1983, tras establecerse un Gobierno provisional, y en 1988 se celebraron elecciones. Desde entonces, el país ha mantenido una democracia parlamentaria.
Panamá
En la noche del 20 de diciembre de 1989, durante la presidencia de George Bush, 26,000 soldados estadounidenses ingresaron a Panamá con el propósito de desmantelar el Ejército del país y capturar al dictador Manuel Antonio Noriega, acusado de narcotráfico, en la operación ‘Causa Justa’.
Más de 500 personas murieron, 314 de ellas militares y la gran mayoría panameños, según datos desclasificados por el Pentágono en 2019, aunque organismos humanitarios estiman que el número de civiles panameños muertos oscila entre 500 y 4,000.
Noriega, quien gobernó el país entre 1983 y 1989 y había colaborado con la CIA, se entregó trece días después a las tropas estadounidenses que lo rodeaban en la Nunciatura Apostólica en Panamá, donde se había refugiado tras la invasión.
Tras ser trasladado a Miami el 4 de enero de 1990, Noriega fue juzgado y condenado en EE.UU. a cuarenta años de prisión por narcotráfico, aunque posteriormente se redujeron a veinte. Tras cumplir dos años en Francia, en 2011 fue extraditado a Panamá, donde enfrentaba penas superiores a 60 años, y falleció en mayo de 2017.
La Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) condenó los hechos en 2018, exigiendo a EE.UU. resarcir a las víctimas e iniciar una investigación completa.
Haití
El 19 de septiembre de 1994, más de 23,000 soldados estadounidenses ocuparon Haití de forma pacífica para facilitar la transición a la democracia y el regreso de Jean-Bertrand Aristide, el primer presidente de Haití elegido en elecciones democráticas, quien había sido derrocado el 30 de septiembre de 1991 por un golpe militar liderado por el general Raoul Cedras.
La llegada de las tropas se produjo horas después de que una delegación estadounidense, encabezada por el expresidente Jimmy Carter, llegara a un acuerdo con Cedras para permitir la entrada de las fuerzas norteamericanas en Haití, la salida del Gobierno golpista, el regreso de Aristide y la convocatoria de futuras elecciones.
Aristide volvió a Haití el 15 de octubre y reanudó su mandato. A finales de marzo de 1995, las fuerzas estadounidenses traspasaron el mando de la operación de paz a la ONU, y en junio se llevaron a cabo elecciones legislativas y municipales, que fueron denunciadas por la oposición por favorecer al partido de Aristide.
Casi una década después, en febrero de 2004, EE.UU. desplegaría nuevamente infantes de marina en Haití, esta vez como parte de una coalición internacional autorizada por las Naciones Unidas, tras una revuelta armada que provocó la salida de Aristide.
Esta intervención buscaba estabilizar el país y crear condiciones favorables para la formación de un Gobierno de transición y la llegada de una fuerza de paz de la ONU (MINUSTAH).
creditos de las imagenes de este post: Robertocavada.com




