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Minamitori: la isla donde Japón proyecta extraer minerales raros y almacenar su desecho nuclear – RC Noticias
La pequeña isla japonesa de Minamitori, ubicada en el océano Pacífico a miles de kilómetros de Tokio, ha pasado de un relativo anonimato a convertirse en el foco de las esperanzas del país asiático para extraer tierras raras y liberarse del dominio de China, mientras estudia la posibilidad de almacenar en ella sus desechos nucleares.
La viabilidad económica de una operación minera en el lecho marino, a miles de metros de profundidad, se encuentra en entredicho. Sin embargo, el interés de Tokio por Minamitori es tal que fue uno de los temas discutidos en Washington por la primera ministra japonesa, Sanae Takaichi, y el presidente estadounidense, Donald Trump, en marzo pasado.
Tierras raras a casi 6 kilómetros de profundidad. Japón reportó en febrero haber extraído 50 toneladas de lodo rico en tierras raras a casi 6,000 metros de profundidad. A finales de julio, la Agencia Japonesa de Ciencia y Tecnología Marina y Terrestre (JAMSTEC) confirmó la presencia significativa de materiales como el itrio, el disprosio y el gadolinio.
Estos son elementos de peso medio y pesado de las tierras raras, un grupo de 17 elementos químicos cuyas propiedades magnéticas, luminiscentes y electroquímicas son esenciales para la industria automovilística, la electrónica avanzada y aplicaciones de defensa.
Japón lleva más de una década explorando el lecho marino alrededor de esta isla triangular, que cuenta con una pista de aterrizaje, y cuyos únicos habitantes son miembros de las Fuerzas de Autodefensa japonesas y otros organismos oficiales como la Agencia Meteorológica de Japón (JMA).
Las pruebas de minería comenzarán en febrero del año próximo, cuando la JAMSTEC extraiga por un mes toneladas de lodo del fondo marino y las transporte a Minamitori, donde el material será deshidratado antes de ser enviado a las islas principales. Si Tokio determina que la explotación es viable, la comercialización podría comenzar en marzo de 2028.
Escepticismo sobre su viabilidad económica. Los desafíos técnicos a esta operación plantean importantes dudas sobre su rentabilidad. “Parece poco probable que pueda competir en precio con las tierras raras chinas”, indicó el académico Yuki Kobayashi, en un artículo para la Sasakawa Peace Foundation.
La rentabilidad del proyecto es incierta incluso si las reservas de tierras raras son tan grandes como se espera. Sin embargo, según Kobayashi, el costo económico no lo es todo. Incluso si el proyecto logra proporcionar menos del 10% de la demanda interna, puede “adquirir una gran importancia para Japón” al reducir la dependencia de China.
Zafarse del control de China. China posee un 49% de las tierras raras del mundo y controla más del 70% de la producción global, además de casi el 90% de su procesamiento.
Este control sobre las exportaciones permite a Pekín presionar a otros países. Japón fue el primer país en 2010 en sufrir restricciones de importación de tierras raras chinas debido a un conflicto pesquero en las disputadas islas Senkaku, administradas por Tokio.
En enero de este año, China restringió nuevamente el envío de minerales críticos al archipiélago en el marco de las tensiones bilaterales en torno a Taiwán, una herramienta que Pekín también utilizó en su contraofensiva frente a la escalada arancelaria con Washington.
Mientras tanto, la tensión entre Japón y China persiste debido a Taipéi, con el anuncio en junio del despliegue de una lanzadera de misiles tierra-buque en Minamitori, siguiendo planes anunciados en 2024. Este desarrollo fue criticado recientemente por el portavoz de Exteriores de China, Lin Jian, quien lo calificó como prueba de la “remilitarización” de Tokio.
Depósito de desechos nucleares. Aunque la lejanía de Minamitori respecto a cualquier otro lugar habitado supone una pesadilla logística para la extracción de tierras raras, es, sin embargo, una de las principales ventajas para convertir la isla en un depósito de desechos altamente radiactivos.
La Organización de Gestión de Residuos Nucleares de Japón (NUMO) comenzó en mayo a elaborar un estudio sobre la viabilidad de este cementerio nuclear y ha iniciado consultas entre los habitantes de la isla de Ogasawara, de la cual Minamitori depende a pesar de estar a más de 1,200 kilómetros.
Estos planes han generado inquietud entre locales y grupos ambientales por su posible impacto en la zona.
“Nuestro conocimiento actual ya demuestra el valor de conservación de la isla. El ecosistema debe ser estudiado exhaustivamente antes de aumentar el acceso humano a la isla”, afirmó en junio al diario Mainichi el subdirector del Instituto de Investigación sobre Naturaleza y Cultura de Ogasawara, Hajime Suzuki.
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