Internacionales
Cartas de amor que han resistido siglos de guerras y el olvido
Existen cartas de amor, testamentos o súplicas desesperadas que han perdurado a lo largo de siglos de conflictos y del olvido, como la abdicación por amor de Eduardo VIII o una carta de un religioso español enviada a su madre desde Perú.
Estos documentos singulares, bajo el título “Cartas de amor”, están exhibidos en Kew (sur de Londres), en los Archivos Nacionales británicos: más de 50 documentos meticulosamente seleccionados de un periodo de 500 años, mostrando que el amor se expresa de múltiples maneras. Puede ser peligroso, transformador, duradero o efímero.
En épocas donde el amor no podía ser declarado libremente, debido a normas sociales o restricciones legales, estos documentos brindan una rara oportunidad de asomarse a los lazos emocionales.
No se trata solo de cartas de ‘amor carnal’, también se incluyen de afecto familiar y entre amigos. Son “inesperadas expresiones de amor” capturadas a lo largo de 500 años, recuerda a EFE la comisaria Vicki Iglikosky Board.
Escritas pero nunca entregadas
Algunas cartas nunca fueron enviadas o no llegaron a su destino, permaneciendo en los archivos como documentos oficiales por razones burocráticas o circunstanciales.
La exposición, que abrió el 24 de enero y estará disponible hasta el 12 de abril, se estructura en varias secciones: sacrificio, amistad, dolor, amor peligroso, familia, separación y legado.
Entre los documentos hay autores desconocidos, pero también tesoros históricos, como la carta de clemencia que envió a la reina el amante del escritor Oscar Wilde, el testamento de la escritora Jane Austen y cartas saqueadas durante la época de la piratería británica.
Uno de los documentos más valiosos es la carta oficial de abdicación del rey Eduardo VIII, quien renunció al trono británico el 10 de diciembre de 1936 para casarse con la divorciada estadounidense Wallis Simpson, entendiendo que ni el Parlamento británico ni el pueblo aceptarían a un monarca con una mujer divorciada.
También está la carta que Alfred Douglas “Bosie”, amante de Oscar Wilde, envió a la reina Victoria el 25 de junio de 1895, suplicándole la liberación del escritor encarcelado por “indecencia grave”, término legal usado en la época para criminalizar actos homosexuales.
“Bosie” Douglas planteó que el escritor permanecía en prisión “injustamente condenado por la fuerza del prejuicio”.
Existen cartas de amor de la época medieval, como una propuesta de matrimonio de finales del siglo XV, difícil de descifrar debido al deterioro del papel. Este es el caso de una misiva anónima donde se dirige a su amada como “la dama más encantadora y la criatura más hermosa”.
También hay una carta que envió Henrietta Maria a su marido, el rey Carlos I, el 21 de abril de 1644, durante la guerra civil inglesa entre el monarca y el Parlamento.
En la misiva, Henrietta le informa que está enferma por un resfriado, pero espera “que el descanso de este día me haga bien” y concluye con “soy absolutamente tuya”.
Además, hay una carta de Robert Dudley, primer conde de Leicester, a la reina Isabel de Inglaterra que revela la cercanía entre la monarca y el influyente noble, favorito en la corte isabelina. Este documento, fechado el 29 de agosto de 1588, se refiere a ella como “mi graciosa señora” y destaca que “lo más importante del mundo es pedirle que tenga buena salud y una vida larga”.
Cartas de amor como botín de piratas
El amor en esta exposición también toma formas no románticas. Destaca el testamento de la escritora británica Jane Austen a su hermana Cassandra, donde le deja todas sus posesiones, fechado el 27 de abril de 1817, casi tres meses antes de su muerte.
También está la extensa carta del religioso español Baltasar Moreno a su madre en Ujigar (Granada), fechada en Lima el 11 de mayo de 1779, informándole que había sido ordenado sacerdote.
“Parece que el Señor quería (incluso en estas tierras lejanas) conceder vuestro deseo de ver al menos a uno de sus hijos elevado al clero”, escribió el religioso. Su carta nunca llegó a su familia porque fue saqueada por británicos en un ataque a un navío español.
Sobre esta carta, la comisaria explicó que incluye un “hermoso paño de ordenación”, y su contenido refleja “expresiones de cariño”.
En tiempos de piratería, los barcos británicos confiscaban todo lo que encontraban en embarcaciones, llevándolo a Inglaterra para demostrar su captura.
“Los británicos confiscaban material a bordo y recogían cualquier cosa. Podían ser cartas, bitácoras, todo tipo de información. A través de estos valiosos registros, encontramos estas inesperadas voces supervivientes de gran alcance global”, señala la comisaria.
creditos de las imagenes de este post: Robertocavada.com




