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Trump lanza una campaña indefinida para derrocar el régimen iraní.
El presidente estadounidense, Donald Trump, anunció en la madrugada de este sábado en un mensaje a la nación que EE.UU. ha comenzado “grandes operaciones de combate” en Irán, con el objetivo de derrocar el régimen iraní y motivar al pueblo de Irán a apoderarse del poder.
En su discurso, equipado con una gorra blanca que decía “USA”, no mencionó plazos ni si la llamada “Operación Furia Épica” tendrá un alcance limitado, afirmando que está justificada porque Teherán continúa intentando reactivar su programa nuclear y avanza en el desarrollo de misiles de largo alcance, capaces de “alcanzar pronto territorio estadounidense”.
Trump ha tomado este arriesgado paso sin la aprobación del Congreso de EE.UU., el cual tiene el poder para declarar la guerra. Según el New York Times, ni siquiera el principal senador demócrata del Comité de las Fuerzas Armadas, Jack Reed, fue informado con anticipación sobre el ataque.
En dos ocasiones durante su discurso de 8 minutos, aparentemente grabado en Mar-a-Lago, Trump afirmó que no permitirá que Irán siga desarrollando sus capacidades de misiles y enriquecimiento de uranio, recordando que en junio la “Operación Martillo de Medianoche” atacó las tres principales instalaciones nucleares de Irán con bombarderos estratégicos B-2.

En esta ocasión, el Pentágono ha desplegado el mayor recurso naval, aéreo y logístico en Oriente Medio en más de dos décadas, con los grupos de ataque del portaaviones Gerald Ford en el Mediterráneo oriental y del Abraham Lincoln en el Índico frente al Golfo de Omán, junto a aviones F-22 y de reabastecimiento y espionaje electrónico.
La campaña “masiva” y “continuada” anunciada por Trump ha comenzado con una primera oleada de ataques utilizando decenas de misiles crucero Tomahawk, que probablemente fueron lanzados desde el Mediterráneo.
Fuentes estadounidenses informaron a Fox News que EE.UU. está dirigiendo sus ataques hacia instalaciones militares de Irán, mientras que Israel se centra en los centros de poder del régimen iraní.
Trump fue claro en su discurso: las fuerzas armadas y la policía iraní, así como los miembros de la Guardia Revolucionaria, deben rendirse y serán “tratados justamente y con total inmunidad, o enfrentarán una muerte segura”.
Al pueblo iraní, el mandatario estadounidense les afirmó que esta es la única oportunidad “en generaciones” para asumir el poder una vez que la mayor parte de las operaciones militares hayan terminado.
“Ningún presidente ha estado dispuesto a hacer lo que yo hice esta noche”, afirmó Trump. “Ahora veamos cómo respondéis”, desafió al pueblo iraní.
“Los Estados Unidos os apoyan con una fuerza devastadora y abrumadora. Ahora es el momento de tomar el control de vuestro destino y desatar un futuro glorioso y próspero”, agregó Trump.
El presidente criticó los cambios en las posturas de los negociadores iraníes que, hasta hace dos días, buscaban un acuerdo con EE.UU. sobre el programa nuclear de Teherán y los límites al desarrollo armamentístico del país.
Tras el ataque de junio a los centros nucleares de Fordó, Natanz e Isfahan, EE.UU. advirtió que “nunca podrían volver a perseguir maliciosamente armas nucleares mientras intentábamos alcanzar un acuerdo”, señaló Trump, quien parece haber perdido la paciencia tras repetir en los últimos meses que quería dar una oportunidad a la diplomacia y asegurando hasta este viernes que aún no había tomado una decisión sobre un posible ataque.
La campaña militar, coordinada con Israel, será “continuada” y “masiva”, aunque, a diferencia de la ofensiva del presidente George W. Bush contra Irak en 2003, Trump no cuenta con el apoyo explícito de una mayoría en el Congreso ni un grupo de países aliados, salvo Israel.
Irán ha respondido lanzando misiles balísticos sobre objetivos militares en Israel, Catar y Baréin, lo que podría causar importantes bajas estadounidenses en estas primeras horas, a pesar de que Trump asumió la presidencia prometiendo no interferir en guerras fuera de sus fronteras.
Aun así, las bases estadounidenses en Baréin y Catar están prácticamente vacías de personal en previsión de un ataque, mientras que, por el momento, Omán, que también alberga presencia militar estadounidense y ha mediado entre Teherán y Washington en las últimas semanas, no ha sido atacado por Irán.
“Mi administración ha tomado todas las medidas posibles para minimizar el riesgo para el personal estadounidense en la región, pero aun así, y no digo esto sin pesar, el régimen iraní busca matar. Podríamos perder vidas de valientes héroes estadounidenses y podríamos sufrir bajas”, indicó Trump.
Jairo Mejía
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