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Rizek Cacao y Fundación Propagas presentan “Primeras Páginas”

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Una exploración visual e histórica de los inicios de la isla de Quisqueya

El Auditorio Monseñor Amancio Escapa de Casa San Pablo fue el escenario para la presentación de Primeras páginas del Nuevo Mundo, el primer volumen de la colección «A la sombra del cacao», del arquitecto, investigador e ilustrador Cristian Martínez Villanueva, conocido como Crismar en los círculos culturales dominicanos, con el apoyo de Rizek Cacao, S.A.S y Fundación Propagás.

El evento tuvo lugar el jueves 26 de marzo, congregando a escritores, historiadores, artistas y figuras del ámbito cultural y empresarial de la República Dominicana en torno a una obra única, que se sitúa en la intersección de la imagen, la historia y la reflexión identitaria.

Los invitados fueron recibidos con un ambiente sonoro inspirado en la tradición musical taína, evocando los sonidos y atmósferas de la cultura ancestral de Quisqueya.

El evento fue inaugurado con una excepcional actuación artística: la escena ritual “Casabí”, presentada por Nileny Dipton con la participación especial de la joven Néfer Galaxia. La puesta en escena recreó el ratificado ritual del casabe, alimento ceremonial de los pueblos taínos y emblema de comunidad, fertilidad y espiritualidad. La propuesta se inspira en las investigaciones del arquitecto Cristian Martínez sobre la cosmovisión y prácticas ceremoniales de la cultura taína, estableciendo desde el inicio un puente viviente entre el libro y la tradición que lo acompaña.

Una vida de investigación convertida en libro

Primeras páginas del Nuevo Mundo es, según su autor, el compendio de una trayectoria de estudios e investigaciones en archivos, bibliotecas y gabinetes de Europa. Esta obra, que Crismar comenzó a desarrollar en Roma, está dedicada a Alba de Martínez, su compañera y la inspiración detrás del proyecto, quien falleció antes de que se completara. Su publicación, atrasada por esta pérdida, se convierte en un acto de memoria y gratitud.

El libro da inicio a la colección «A la sombra del cacao», una serie de publicaciones que busca acercar la historia dominicana a través de un lenguaje que combina ilustración e investigación. Cada pieza tiene un fundamento histórico, ya que los diseños de Crismar están acompañados de relatos breves que los anclan a momentos específicos del descubrimiento y colonización de la isla de Quisqueya, apoyándose en fuentes primarias como el Diario del almirante Cristóbal Colón y los escritos de Gonzalo Fernández de Oviedo y fray Bartolomé de las Casas.

Veintitrés capítulos, veintitrés entradas a la historia

La obra se estructura en veintitrés capítulos que van desde Resurrección —una reflexión sobre las ruinas de La Isabela, la primera ciudad europea del Nuevo Mundo, y el guayacancillo que aún perdura en ese sitio fundacional— hasta Fiat lux, pasando por Villancico, Gestación, Cronometría, Areíto, Sancocho, Cohoba, entre otros. Cada título es una declaración de intenciones, pues el libro no navega por la historia de manera lineal o escolar, sino que la aborda como una serie de impresiones, iluminaciones y preguntas.

En Gestación, Crismar reflexiona sobre la identidad de la isla como un navío lanzado al mar, y los habitantes como «náufragos históricos» que han sobrevivido cinco siglos en condiciones de precariedad. En Cronometría, examina la particular relación dominicana con el tiempo —ese «Si Dios quiere» que sella el fatalismo histórico— remontándose a los grumetes medievales que cantaban mientras daban vuelta a la ampolla de arena en las naves del almirante. En Areíto, revive la tradición oral taína, ese «libro sin páginas» que Fernández de Oviedo describió como la forma en que los indígenas de La Española transmitían su historia de generación en generación mediante canto y danza.

La escritura de Crismar navega con fluidez entre el ensayo histórico, la crónica lírica y la reflexión filosófica. Su prosa refleja la erudición de quien ha vivido entre Roma y Santo Domingo, en archivos europeos y la magnífica soledad de La Isabela, quien ha aprendido a observar la isla con distancia y amor a la vez.

Una apuesta por el mecenazgo cultural

La publicación ha sido posible gracias al mecenazgo de Rosa Margarita Bonetti de Santana, conocida cariñosamente como doña Pirigua, defensora incansable de los recursos naturales del país e impulsora a través de la Fundación Propagás, y del empresario Héctor José Rizek Sued, quien a través de Rizek Cacao, S.A.S., se ha unido para presentar al público una obra que, según se señala en el avant propos del libro, trasciende lo nacional para posicionarse entre las grandes iniciativas culturales a nivel global. Siguiendo el legado verde de los ancestros aborígenes, esta iniciativa plantea el mecenazgo en el ámbito de la memoria, identidad y orgullo nacional, tal como ambos señalaron durante el evento, conducido por el periodista Néstor Estévez.

La coordinación editorial estuvo a cargo de Mélido Idelfonso Medina, cuya labor ha sido crucial para el éxito de esta publicación y las futuras. La presentación de la obra correspondió al intelectual Iván Gatón, mientras que la edición estuvo a cargo de la historiadora del arte Lilian Carrasco, quien además presentó al autor. La diagramación fue realizada por Modesto Cuesta y la impresión por Especialidades Gráficas Morán, en Santo Domingo.

La velada incluyó la ambientación musical de David Armengod y concluyó con la interpretación de la canción Anaka-O-Na para la isla y “Canto triste por Quisqueya” o Kiskairy Yaravy, que evocan la Matanza de Jaragua de 1503, episodios que marcan el trágico final de la cacica Anacaona y simbolizan el ocaso de la civilización taína. Un yaraví —forma musical de raíz ancestral asociada al lamento y la despedida— envolvió el auditorio en una reflexión artística sobre la memoria histórica y la identidad cultural en la República Dominicana.

Una obra para quienes quieren conocer su historia

Primeras páginas del Nuevo Mundo no es un libro de historia convencional. Es una obra que transita con la misma facilidad por los ámbitos del arte, la arqueología, la antropología y la escritura ensayística. Su autor no busca ofrecer certezas, sino abrir ventanas que inviten al lector a contemplar los orígenes de la isla desde una nueva perspectiva, más atenta a la textura del tiempo que a la secuencia de los hechos.

Sobre el autor

Cristian Martínez Villanueva, conocido en el ámbito artístico como Crismar, nació en Santo Domingo el 5 de marzo de 1939. Realizó sus estudios de primaria y bachillerato en el Instituto San Juan Bautista de La Salle, y luego se trasladó a Italia, donde completó sus estudios en Arquitectura, Arte y Escenografía. Arquitecto, pintor, escultor, escenógrafo y escritor, ha construido una trayectoria que combina con maestría la creación artística y la intervención urbana, siendo aseverado como una de las figuras más completas de la cultura dominicana contemporánea.

Su obra se caracteriza por la fusión de la tradición renacentista con elementos de la cultura taína y dominicana. Ha expuesto individualmente en Roma, Milán, Bérgamo, Atenas, Jerusalén y Tokio, y fue artista exclusivo de la prestigiosa Galerie Vendome de París. En Italia, participó en varias exposiciones colectivas y representó a la República Dominicana en la XLIII Bienal de Venecia en 1988. En la sede de la UNESCO presentó diseños y textos sobre mitología taína, exposición que también se realizó en Roma en el Instituto Italo Latinoamericano.

Su huella en el paisaje urbano de Santo Domingo es indeleble: entre sus obras arquitectónicas y escultóricas se encuentran el Baluarte del Conde, la Puerta de la Misericordia y el Parque Independencia —declarados Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO—, la Plaza de la Bandera, varios monumentos en honor a la patria, y murales en espacios públicos destacados. Fue fundador y primer presidente de la empresa Carabela (1973) y ocupó roles significativos en la cultura dominicana, incluyendo director general de Parques Nacionales y director del Museo del Hombre Dominicano. Entre sus publicaciones anteriores se encuentran Tureyro, areyto de la tierra y el cielo, Marginalia del manuscrito de Ferrara y Vocabula barbara.

creditos de las imagenes de este post: Deultimominuto.net

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