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Sexo, salud sexual y cáncer: una realidad.
“No puedo mantener una relación íntima”. En un momento de su vida, Yenny Pinzón Cubillos compartió esta revelación con su pareja, y la razón no era la falta de amor: “No soporto el malestar”.
Yenny, de 54 años, fue diagnosticada con cáncer de mama hace tres años y se sometió a un tratamiento de quimioterapia. Este proceso, que utiliza medicamentos potentes para eliminar las células cancerosas, fue esencial para combatir la enfermedad, pero trajo consigo efectos secundarios que transformaron su vida.
No está sola. En Colombia, miles de personas enfrentan el cáncer. Según Cuenta de Alto Costo, a corte del 31 de octubre de 2025, se registraron 782.868 casos de cáncer en el sistema de salud. Una gran parte de estos pacientes fue diagnosticada con cáncer de mama, próstata, colon y recto, y recibieron sus tratamientos correspondientes.
Aunque cada caso es único, muchos pacientes experimentan efectos colaterales similares. Entre los más conocidos se encuentra la caída del cabello, que afecta a algunos pacientes que se someten a varias sesiones de quimioterapia. También pueden sufrir fatiga, anemia, náuseas, vómitos, diarrea, cambios de peso e incontinencia, entre otros síntomas, según la Sociedad Americana del Cáncer.
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Los pacientes con cáncer pueden experimentar anemia, náuseas, vómitos, diarrea, cambios de peso y otros síntomas derivados de los tratamientos – crédito Jesús Aviles/Infobae
Más allá de estas reacciones adversas, hay dos aspectos cruciales que se ven afectados por los tratamientos contra la enfermedad: la sexualidad, en términos de intimidad, y la salud sexual. Esto lo explicó a Infobae Colombia la médica y cirujana Alexandra Caballero Guzmán, especialista en salud sexual y docente de Oncosexología y Sexología de Cuidado Paliativo en la Universidad del Rosario de Bogotá.
Las relaciones sexuales: así impactan los tratamientos en la intimidad
Según la experta, algunos tratamientos contra el cáncer, como la quimioterapia, pueden suprimir las hormonas sexuales en determinados pacientes, quienes experimentan síntomas incómodos y dolorosos de los cuales no siempre son informados.
La reducción de estas hormonas en las mujeres “se traduce en algo similar a una menopausia (…). Es posible que inicie tratamientos de quimioterapia desde los 14 años, lo que puede llevar a una menopausia inducida a una edad muy temprana. Esto no siempre se comunica a los pacientes”.
Esto se refleja en la ausencia de menstruación, cambios emocionales, problemas psicológicos y disminución del deseo sexual, algo que también viven algunos hombres con cáncer, junto con disfunciones eréctiles. Los tratamientos oncológicos pueden adelantar síntomas de menopausia en las mujeres y afectar su vida sexual – crédito Gemini/Infobae México.
Además, tanto hombres como mujeres pueden sufrir de “mucositis”, es decir, inflamación, ulceración y enrojecimiento de las zonas del cuerpo donde hay mucosa. Yenny Pinzón, compartiendo su propia experiencia, explicó de qué se trata.
“Esas mucosas se vuelven extremadamente delicadas debido al tratamiento y este resecamiento causa sangrado, dolor, ardor y fisuras en esas mucosas (…). Mis ojos se secaron y sangraron. También se me secó la nariz; me sangraba. En la boca, desarrollé ampollas”, detalló.
Según la cirujana Caballero, las mujeres también pueden presentar el síndrome genitourinario de la menopausia, un conjunto de síntomas que provocan “atrofia” y sequedad vaginal.
Estos síntomas, junto con la mucositis, causan incomodidad en las pacientes. La sensación de malestar “hasta para usar ropa interior” indica que la intimidad queda relegada. “Tener relaciones sexuales se vuelve complicado porque duele, arde, y realmente ya no quieres porque sientes un dolor intenso (…). Ni siquiera puedes tocarte porque duele y arde”, explicó Yenny.
La intimidad fue pausada con una pareja que tuvo en ese momento. Discutieron el tema, y ella le mostró cómo estaba su cuerpo, explicando por qué el sexo ya no era una opción.
“Le dije: ‘Mira cómo estoy’. O sea, no puedo sostener una relación íntima porque no aguanto el malestar. Es un dolor y un fastidio increíble esta situación”, agregó.
Asimismo, las recomendaciones del personal de salud indicaban que era mejor evitar la intimidad durante la quimioterapia. Las mucosas del cuerpo no deben entrar en contacto con otro cuerpo, ya que “a la persona le da efectos similares a los de la quimioterapia”.
Yenny también observó cómo sus padres enfrentaban diagnósticos similares de cáncer casi al mismo tiempo. Mientras ella enfrentaba sus síntomas, veía a su mamá y papá pasar por situaciones parecidas. Los hombres con cáncer pueden experimentar cambios dolorosos en sus cuerpos debido a esos tratamientos – crédito Europa Press.
En su caso, el sexo se desvaneció; su padre sufrió efectos dolorosos que afectaron su calidad de vida e intimidad. “Él ya no podía tener relaciones con mi mamá porque su pene se inflamaba. Era algo tan impresionante (…) Era como si la punta de su pene fuera a reventar (…), le salían grietas”, describió.
El diagnóstico de cáncer, por sí mismo, ya puede repercutir en las relaciones de pareja, y los efectos de los tratamientos suelen complicar aún más el panorama. Según Yenny, muchas veces los noviazgos o matrimonios terminan a causa de esto.
“Durante mi tratamiento de quimioterapia vi que muchos esposos abandonaron a sus esposas. Las dejaban; se marchaban de casa, ellas asistían a quimioterapia y, al volver, ya no estaban”, aclaró.
Salud sexual y autopercepción: “Yo me miro al espejo y me da pena”
Diana Laverde, una mujer de 47 años, atravesó situaciones similares. Fue diagnosticada con cáncer de cuello uterino y, tras una cirugía, se detectó un cáncer de ovario, por el cual se le realizaron extirpaciones y actualmente recibe quimioterapia. La extirpación de ovarios provoca cambios en el cuerpo de las mujeres y en su bienestar – crédito Hospital Ruber Internacional/Europa Press.
Entre los efectos secundarios que ha enfrentado por estos procedimientos están los cambios hormonales, que precipitaron los síntomas de la menopausia. Vive con bochornos que, además de afectar su día a día, complican su vida en pareja. “No tengo pareja; duermo sola y pienso: ‘Nadie me aguantaría’, porque siento calor y frío”, mencionó.
Debido a las cirugías, su cuerpo también sufrió cambios. Menciona tener una “barriguita” que quedó “totalmente fuera”, lo que afectó su confianza y comodidad al intentar mantener relaciones sexuales con alguien. “Es muy desagradable. Cuando me miro al espejo, me da pena; me da pena mostrar mi cuerpo. Hasta que no te aceptes cómodamente, menos piensas en intimidad”, comentó.
Adicionalmente, experimentó mucositis en la boca y el perineo, una capa de piel entre la abertura vaginal o el escroto (en hombres) y el ano. “No sabía que me iban a salir granitos”.
La información proporcionada por su oncólogo se enfocó en algunos efectos de la quimioterapia, como la sequedad de la piel en diversas partes del cuerpo, pero no se le indicó claramente cómo prevenir o manejar esos síntomas.
Solo hasta que llegó a una consulta para discutir lo que estaba experimentando, recibió orientación al respecto. Entonces, le prescribieron una crema para sanar las lesiones y recetaron enjuagues bucales y baños con bicarbonato de sodio.
Sin embargo, un estudio publicado en la Biblioteca Nacional de Medicina del Instituto Nacional de Salud (NIH) de EE. UU. indica que no hay evidencia que respalde el uso de bicarbonato de sodio para el manejo de la mucositis oral.
La paciente experimentó alguna mejoría, aunque expone que el uso de bicarbonato de sodio es complicado, ya que puede incrementar la resequedad, especialmente en la zona vaginal.
En el ámbito de la salud sexual, el personal médico advirtió que ciertos tratamientos, como la quimioterapia, provocan inmunosupresión, es decir, debilitan el sistema inmunológico. Por ello, se recomendó evitar situaciones de riesgo que faciliten infecciones bacterianas y de hongos, lo que incluye las relaciones sexuales.
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“Tienes que tener cuidado con el sexo. Te puedes lastimar y sangrar. Debes tener precauciones en la intimidad, ya que este contacto puede causar lesiones y sangrado. Es una zona muy sensible”, explicó.
Yenny también recibió información incompleta sobre los cambios que experimentaría en su cuerpo a causa del tratamiento oncológico. Recibió atención de su EPS y del centro oncológico en el que tuvo capacitaciones centradas en la necesidad de mejorar las defensas y en las alteraciones de las mucosas.
“Pero nunca se habló de la parte genital, y el tema de la intimidad nunca fue tocado. Cuando comenzó a sucederme todo, me pregunté: ‘¿Qué es esto?’”, confesó.
Decidió buscar ayuda externa y se comunicó con una asociación de mujeres con cáncer de seno y la Liga Colombiana contra el Cáncer, donde recibió orientación sobre los síntomas que experimentaba, relacionados con el tratamiento.
Le recomendaron lubricantes naturales y óvulos para hidratar y regenerar la mucosa. Esto fue diferente a lo que le sugirió un ginecólogo, quien le ofreció lubricantes convencionales.
“Los lubricantes comerciales tienen parabenos. El parabeno estimula la parte hormonal y, en mi caso, que tengo un cáncer hormonal, puede activar las células cancerígenas”, indicó.
Con los productos adecuados, estuvo en tratamiento casi un año y medio para recuperar la mucosa. “Fue difícil; costó lágrimas, tiempo, y dinero”.
¿Cómo se afronta desde la medicina?
La médica experta en oncosexología afirma que, en estos casos, las mujeres deberían utilizar un hidratante diario y un lubricante para prevenir lesiones en la mucosa, ya que estas pueden presentarse con el uso de ropa interior o con actividades como caminar, trotar o montar en bicicleta. Los genitales de mujeres y hombres pueden verse afectados por ciertos tratamientos contra el cáncer, y se requiere atención especializada para tratar estos efectos – crédito Imagen Ilustrativa Infobae/VisualesIA ScribNews.
Para las relaciones sexuales, es recomendable que la mucosa esté hidratada y flexible, requiriendo un lubricante sin parabenos, mentoles ni alcoholes. Se precisan lubricantes especiales para pacientes oncológicos.
Además, se sugiere que pasen por una fase de rehabilitación que incluya un tratamiento pélvico y seguimientos tanto para hombres como para mujeres.
Mucho más que la intimidad: información clave para los pacientes
Según la doctora Alexandra Caballero, los pacientes oncológicos deben recibir información adecuada sobre los cambios que enfrentarán durante sus tratamientos, abarcando más que los resultados esperados. No solo deben ser conscientes de las limitaciones en la sexualidad y la vida en pareja; hay datos clave sobre la salud sexual que a menudo no se discuten en las consultas.
La quimioterapia, la hormonoterapia, el trasplante de médula ósea y otros tratamientos disponibles para pacientes oncológicos pueden impactar tanto en la fertilidad como en el sistema inmunológico. Es vital que los pacientes reciban orientación preventiva, algo que, según explicó, no siempre ocurre en Colombia. “Generalmente, esto no se comunica a los pacientes”, mencionó la médica Alexandra.
Es importante informar sobre la necesidad de evitar embarazos durante los tratamientos. “Las pacientes en procesos oncológicos que comenzarán este tipo de tratamientos deben recibir orientación sobre cómo prevenir embarazos, ya que esto puede provocar malformaciones fetales”, precisó.
Asimismo, se debe preguntar si los pacientes desean ser padres, ya que existen servicios para la preservación de la fertilidad a los que pueden acceder antes de comenzar sus tratamientos. Según Caballero, una gran cantidad de personas en edad reproductiva han sido diagnosticadas con cáncer en Colombia, lo que hace esencial indagar sobre sus intereses al respecto.
Además, todas las personas que enfrentan esta enfermedad deben obtener información para prevenir infecciones de transmisión sexual, ya que pueden ser más susceptibles a infecciones virales como el virus del papiloma humano (VPH), que puede causar cáncer, así como al herpes y a algunas bacterias. Esto puede complicar su estado oncológico.
“Los pacientes deben conocer los tipos de afectaciones a su salud sexual que pueden resultar de los diferentes tratamientos”, enfatizó. Los pacientes con cáncer deben ser cautelosos para prevenir contagios por VPH y otras ITS – crédito Imagen Ilustrativa Infobae/VisualesIA ScribNews.
Sin embargo, en Colombia, el sistema de salud carece de una ruta de atención específica para afrontar los problemas de salud sexual y reproductiva en pacientes con cáncer. Según Caballero, existe la Ruta Integral de Atención en Salud para el Cáncer (2018), pero falta integrar el tema de la salud sexual adecuadamente.
Generalmente, los pacientes oncológicos recurren a asociaciones que ofrecen servicios a personas con cáncer en busca de respuestas.
“Aunque se reconocen como muy importantes, a menudo son considerados temas accesorios, secundarios o terciarios (…). En medio del proceso oncológico, esto se ve como un asunto menor. Además, persiste un tabú sobre la vida sexual”, comentó.
Para las mujeres, el abordaje es particularmente complicado, ya que los oncólogos carecen de formación en sexualidad, y los ginecólogos no siempre tienen conocimientos en oncología. Se requiere un enfoque interdisciplinario. Desde la urología se abordan los efectos de los tratamientos, pero los hombres también necesitan atención especializada en sexualidad y oncología – crédito Imagen Ilustrativa Infobae/VisualesIA ScribNews.
En el caso de los hombres, según la experta, “reciben más apoyo” porque son tratados por urólogos que “manejan muy bien la disfunción eréctil” – tratando esta con medicamentos, inyecciones y dispositivos que oxigenan los cuerpos cavernosos – y otros síntomas. Sin embargo, también necesitan atención que considere su diagnóstico de cáncer.
El acompañamiento psicológico: un enfoque que no debe pasarse por alto
La psicooncóloga Mayra Alejandra Vaca, con más de 10 años de experiencia en el acompañamiento de pacientes oncológicos y sus familias, explica que todos los efectos del cáncer, así como los tratamientos, no solo generan cambios físicos; también afectan el estado de ánimo de las personas, ocasionando estrés, miedo, ansiedad, vergüenza, culpa y tristeza.
Esta combinación impacta el deseo sexual de los pacientes, quienes, como cualquier otro ser humano, necesitan seguridad, conexión y bienestar general para experimentar deseo y encuentros sexuales satisfactorios. El impacto es tal que muchas personas con la enfermedad sienten que han perdido su identidad sexual.
“Durante los tratamientos para el cáncer de mama es común que se presente disminución del deseo (…) Hay miedo a no poder reconectar con su pareja, a no gustarles o a no sentirse confiados para que su pareja los vea”, explicó la experta. El acompañamiento psicológico es esencial para mejorar la calidad de vida de los pacientes con cáncer – crédito Imagen ilustrativa Infobae.
Las personas que sufren cambios de peso debido a la enfermedad o el tratamiento, o que pasan por mastectomías, ostomías, o experimentan caída del cabello, las uñas y la piel, también encuentran dificultades para vivir su sexualidad.
A esto se suma la caída del cabello, las uñas y la piel, según señaló Yenny Pinzón. “Estas condiciones también generan una desconexión en la sexualidad”, detalló la psicooncóloga.
Por lo tanto, además de contar con apoyo profesional en oncología y sexología, los pacientes con cáncer requieren acompañamiento psicológico que les ayude a afrontar la realidad de la enfermedad y sus consecuencias, así como los retos emocionales que experimentan las parejas en esta situación.
“Es esencial ayudarles a establecer nuevas formas de intimidad, no solo penetrativos, sino explorar caricias, abrazos y otros vínculos”, enfatizó la experta. La psicoeducación, orientada a explicar la etapa por la que están pasando y los síntomas que experimentan, es vital para disminuir el estrés que enfrentan. “Los médicos a menudo no explican estos efectos en la sexualidad, lo que genera incertidumbre. Muchas veces se preguntan: ‘¿Soy yo? ¿Qué me sucede?’”, concluyó.
Y no se debe olvidar que, en muchos casos, las parejas se convierten en cuidadores de los pacientes, lo que puede generar un choque emocional por el cambio de roles y una sobrecarga debido a las múltiples responsabilidades que deben asumir.
“Existe la dificultad en las parejas, ya que no hay diferenciación entre ser cuidador y mantener el vínculo afectivo”, aclaró, señalando que esto puede agudizar problemas preexistentes en las relaciones.
Por todo esto, la importancia de contar con acompañamiento psicológico se hace evidente, evaluando las áreas laboral, académica, de pareja, familiar y sexual, que son esenciales en la vida de las personas.
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