Internacionales
Ébola: Aspectos clave de una crisis sanitaria que podría estar apenas “en la punta del iceberg” – RC Noticias
Han pasado 14 años desde que la especie bundibugyo del ébola no se había manifestado en la República Democrática del Congo, donde ya se han reportado más de 200 muertes. ¿Es el actual brote muy diferente al de 2012? ¿En qué se distingue esta especie de las demás? ¿Cómo se espera que evolucione esta crisis sanitaria?
Bundibugyo, que también ha presentado casos en Uganda, es una de las seis especies catalogadas del virus del Ébola. Aunque no es la más conocida, tiene una tasa de mortalidad que varía entre el 30 y 50 por ciento, lo que lleva a las autoridades, como la Organización Mundial de la Salud (OMS), y a los científicos a anticipar que la magnitud de la epidemia sea considerable.
“Creo que habrá muchísimos más casos y, por ende, más fallecimientos, debido a la elevada tasa de mortalidad. Desafortunadamente, estamos solo en la punta del iceberg”, comenta Raúl Rivas, doctor en Biología y catedrático de Microbiología en la Universidad española de Salamanca, quien describe algunas claves de esta crisis en declaraciones a EFE.
¿Cómo es este ebolavirus?
El ébola se identificó por primera vez en 1976, cuando se produjeron dos brotes simultáneos en la República Democrática del Congo (RDC) y Sudán. Los agentes causales son virus del género Orthoebolavirus, de la familia Filoviridae. Hasta la fecha, se han identificado seis especies, tres de las cuales son conocidas por causar importantes brotes.
Estas son: el O. zairense, responsable de la enfermedad por el virus del Ébola o ebolavirus Zaire, que es el más letal, con una tasa de fatalidad de hasta el 90 % y causante de la mayoría de epidemias anteriores; el ebolavirus de Sudán (O. sudanense) y el de Bundibugyo (O. bundibugyoense), que está detrás del brote actual, que cuenta con unos 900 casos en RDC y para el cual no existen vacunas ni tratamientos específicos.
Los otros tres ebolavirus son Bombali (O. bombaliense), cuyo impacto es desconocido, Reston y Taï Forest, que no han reportado muertes humanas.
Aunque estas especies pertenecen al mismo género, cada una tiene particularidades. Bundibugyo, descubierto en 2007 en un distrito del mismo nombre en Uganda, no responde a los tratamientos actuales, como los anticuerpos monoclonales, cuya investigación ha sido priorizada por la OMS.
Los tratamientos existentes se centran principalmente en el ebolavirus del Zaire, al igual que las vacunas.
¿El brote actual por bundibugyo es muy distinto al anterior?
La principal diferencia, según Rivas, radica en la detección tardía. Inicialmente, no se sabía que se trataba de ébola, ya que los tests rápidos utilizados están diseñados para el virus de Zaire, lo que puede dar lugar a falsos negativos.
Además, en la región hay otras enfermedades endémicas, como la malaria, cuyos síntomas iniciales pueden enmascarar la enfermedad.
Sin embargo, se ha actuado con prontitud, ya que la OMS ha declarado la emergencia de salud pública de importancia internacional, buscando atraer recursos económicos, materiales y de personal a la región, así como establecer medidas restrictivas, explica Rivas.
¿A qué se debe la rápida propagación?
El problema es multifacético. “Actuar en esta zona no siempre es fácil, debido al contexto y la situación de las milicias que operan en el entorno, lo que complica todo -saqueos, cobro de peajes-, además de la movilidad provocada por la actividad minera y la falta de infraestructura básica en vivienda y salud”, enumera Rivas.
La explicación también está en los movimientos y desplazamientos transfronterizos. La provincia de Ituri (RDC), donde se confirmó el brote de ébola el 15 de mayo, ha sido escenario de violentos enfrentamientos, lo que ha obligado a miles de personas a desplazarse y vivir en campamentos hacinados.
Otras complicaciones incluyen la deforestación causada por la minería, que empuja a los animales, reservorios naturales del virus, a desplazarse hacia asentamientos humanos en busca de alimento.
Como detalla la OMS, se cree que los murciélagos frugívoros de la familia Pteropodidae son huéspedes naturales de Orthoebolavirus. El virus puede transmitirse a los humanos mediante el contacto cercano con órganos, sangre, secreciones u otros fluidos de animales infectados, incluidos murciélagos, monos, antílopes o puercoespines.
¿Para cuándo una vacuna?
Se han aprobado dos vacunas contra la enfermedad por el virus del Ébola: Ervebo, de la compañía Merck, y Zabdeno y Mvabea, de Janssen Pharmaceutica, que ha retirado la autorización de comercialización, según Rivas. Ninguna de estas es efectiva contra bundibugyo.
Para esta especie hay dos candidatas (Merck y AstraZeneca) clasificadas como prometedoras, pero aún están en fase de pruebas con animales. Los primeros ensayos con humanos tardarán entre seis y nueve meses.
¿El peligro para Europa o América sigue siendo bajo?
Los países han comenzado a reforzar la vigilancia, pero el riesgo de que el virus se propague al resto del mundo sigue siendo bajo. Sin embargo, el peligro en la región de África es muy alto, “debido a esos pasajes geográficos que conectan directamente con las grandes ciudades”.
Esto podría agravar la situación, advierte el investigador de la Universidad de Salamanca, recordando que Kinshasa tiene casi 20 millones de habitantes y conexiones con numerosos otros países.
creditos de las imagenes de este post: Robertocavada.com




