Santo Domingo.- Los niños y adolescentes en situación de calle son, en la mayoría de los casos, un reflejo de la irresponsabilidad y falta de apoyo parental. Sus rostros muestran el abandono, la indiferencia social, y la falta de amor, cuidados y protección. Son hijos de nadie, como si hubieran nacido sin derechos.
Detrás de cada uno de ellos hay una historia rota: Pero cuando la familia falla, ¿quién se hace cargo? ¿Quién se convierte en responsable de ese niño o niña? ¿Dónde comienza y dónde finaliza la responsabilidad del Estado?
La desinformación sobre las funciones de las entidades estatales lleva a la creencia errónea de que El Consejo Nacional para la Niñez y la Adolescencia (Conani) es el único responsable de abordar esta problemática, cuando en realidad se necesitan múltiples actores para sacar a un menor de las calles.
Desde 2022, el Consejo Nacional para la Niñez y la Adolescencia (Conani) ha implementado, en coordinación con el Gabinete de Niñez y Adolescencia liderado por la primera dama Raquel Arbaje y otras entidades, el “Programa de Intervención a Niños, Niñas y Adolescentes en Situación de Calle, Movilidad y Peores Formas de Trabajo Infantil”, orientado a este segmento vulnerable de la población.
En este contexto, Felin Hernández, responsable de la división de Protección y Restitución de Derechos del Conani, informó que, hasta la fecha, se han atendido a alrededor de 1,045 niños durante distintas “Jornadas de Protección” en el Distrito Nacional y Boca Chica.
“Este programa cuenta con un protocolo y una ruta para la identificación y seguimiento de los niños, niñas y adolescentes en condición de calle, trabajando en conjunto con otras instituciones y cuerpos de seguridad del Estado, como Politur en áreas turísticas y la Procuraduría General de la República junto a la Fiscalía de Niños, Niñas y Adolescentes (NNA), coordinados por Conani como órgano rector”, explica Hernández a De Último Minuto.
El funcionario destaca que estos menores se identifican a través de recorridos permanentes, denuncias de la comunidad, y la colaboración de otras instituciones que forman parte del Sistema Nacional de Protección.
Factores detectados por CONANI
En 2024, a través de la Unidad Técnica Operativa (UTO), CONANI abordó un total de 353 niños, niñas y adolescentes durante Jornadas de Protección. De estos, el 31% fue en avenidas, el 20% en la Zona Colonial, el 6% en plazas, y el 4 % por Politur.

Según Felin, Conani ha identificado diversos factores que causan esta situación, siendo la pobreza, la negligencia parental y el abandono algunos de los más destacados, además de la falta de acceso a servicios básicos proporcionados por el Estado.
“El asunto es multidimensional; hay casos que presentan una o todas estas características. Hay situaciones de pobreza extrema, desatención, negligencia parental e incluso maltrato. Se trata de una población extremadamente vulnerable que abordamos en Conani con seriedad y políticas bien definidas”, afirma Hernández.

¿Cuál es el protocolo de CONANI para atender estos niños?
CONANI dispone de Hogares de paso, que son centros de primera acogida para los niños, niñas o adolescentes en situaciones de riesgo personal, familiar o social, cuyo entorno no garantiza su seguridad.
Para ingresar a un hogar de paso, el niño, niña o adolescente debe estar siendo vulnerado en sus derechos, encontrarse en una situación de riesgo, ser abandonado, o haber sido entregado voluntariamente por sus padres biológicos a CONANI. Todos ellos con orden de protección emitida por el tribunal competente, a excepción de los casos de entrega voluntaria. En 2024, 653 niños, niñas y adolescentes ingresaron a los Hogares de Paso, de los cuales 202 fueron por situación de calle.
Los niños y adolescentes en situación de calle deben cumplir un proceso tras ser identificados en las Jornadas de Protección para determinar si cumplen los requisitos para ingresar a un Hogar de Paso. Esto comienza con el contacto con un referente familiar en el que puedan ser reinsertados. Luego, un equipo técnico multidisciplinario del Conani evalúa la situación de salud del menor y otros factores psicosociales.
“Un niño en situación de calle está casi siempre en deserción escolar. Con este diagnóstico se elabora un plan de intervención individual donde se identifican riesgos, y se ofrece seguimiento a través de trabajadores sociales que visitan periódicamente a la familia”, puntualiza Felin.

Los datos indican que la tasa de éxito del programa es alta. En 2024, se logró que 164 niños, niñas y adolescentes de los 353 atendidos en las jornadas de protección fueran reunificados con sus familias, aunque Felin advierte que este es un proceso sistemático y continuo que no siempre concluye de manera positiva.
“Atender a un niño o niña en calle no significa que con un simple gesto se logre un cambio. Hay casos en los que los volvemos a encontrar en la calle. Es un proceso que requiere un arduo trabajo con otras instituciones aliadas, pero en la mayoría de los casos hemos visto resultados muy positivos”, añadió.
Hernández también mencionó la existencia de estructuras criminales que aprovechan la vulnerabilidad de estos niños y adolescentes. “El crimen organizado no cesa en su búsqueda de personas vulnerables para explotar. Hay redes detrás de estos niños, utilizándolos para pedir y vender drogas. No es casual que tengamos a la fiscalía en la unidad técnica operativa y la Dirección Central de Investigación (Dicrim)”, declaró.

Desafíos que enfrenta Conani
Responder a la realidad de los niños en situación de calle no es tarea sencilla, pero es una obligación ética y social. Abordar esta problemática requiere sensibilidad, compromiso, y políticas públicas integrales y sostenidas, presentando desafíos constantes que deben ser enfrentados.
Uno de los desafíos más grandes es la visibilización del problema. En muchas sociedades, estos niños son ignorados o estigmatizados, dificultando su inclusión en los sistemas de protección social. Romper con la indiferencia colectiva y promover una perspectiva humanizadora es el primer paso hacia soluciones efectivas.
“El primer desafío es el desmantelamiento cultural de la normalización de los niños y niñas en situación de calle. Se ven a estos niños en espacios públicos, pero hay muchos factores detrás. En segundo lugar, la articulación como sistema nacional de protección es una problemática que debe involucrar a todos: entidades sociales, alcaldías y la población en general. Por último, el desafío también incluye los recursos”, señala Felin.
Además, otro reto es ampliar el programa a todas las provincias del país. Hasta el momento, solo se implementa en Santo Domingo y recientemente en Santiago. “Estamos implementando el programa en áreas priorizadas, es un proceso gradual debido al alto costo, y estamos revisando la forma más adecuada de hacerlo a nivel nacional”, concluye Felin.
La responsabilidad del Estado hacia los niños y niñas en situación de calle es indelegable. Como garante de los derechos fundamentales, debe asegurar que todos los menores dispongan de las condiciones necesarias para su desarrollo integral, sin importar su origen, situación socioeconómica, o contexto familiar. No es suficiente con declarar derechos e iniciativas en papel: deben convertirse en acciones concretas, recursos adecuados y voluntad política sostenida.
creditos de las imagenes de este post: Deultimominuto.net