Miami, EE.UU. – La preocupación por la deportación a una nación en crisis se ha intensificado entre la diáspora haitiana en Estados Unidos tras la finalización del Estatus de Protección Temporal (TPS) que la Administración de Donald Trump ordenó para más de medio millón de personas, a pesar de la prohibición de viajar a Haití debido a la violencia de las pandillas.
La decisión del Gobierno de Trump de terminar con el TPS para 521,000 haitianos desde el 2 de septiembre ha generado un temor sin precedentes entre los exiliados en Estados Unidos, quienes ya casi no se aventuran a salir a las calles, señalaron este lunes miembros de la Red Nacional de Funcionarios Haitianoestadounidenses Electos (NHAEON).
“Los líderes religiosos pueden hablar sobre esto. Nuestras iglesias están vacías ahora, o cuando celebramos eventos vemos menos asistencia debido a la amenaza del ICE (Servicio de Inmigración y Control de Aduanas) y la inseguridad sobre si serán deportados o no”, dijo Mary Estimé-Irvin, presidenta de NHAEON, en una conferencia.
Entre ellos se encuentra el pastor Gregory Toussaint, de la iglesia Tabernáculo de Gloria, quien advirtió sobre el agravamiento del “desastre humanitario” en Haití, donde ya hay un récord de 1.3 millones de personas desplazadas por la violencia, según la Organización Internacional de las Migraciones (OIM).
“Haití no es seguro en este momento, lo puedo confirmar personalmente, tanto como pastor como alguien que tiene iglesias en Haití. En los últimos 18 meses, al menos cinco líderes en Haití han recibido disparos, y tres de ellos han fallecido”, relató Toussaint.
¿Un país “seguro” o uno en “crisis”?
Los líderes de origen haitiano cuestionaron que, para eliminar el TPS, el Gobierno de Trump argumentara que la situación “ha mejorado lo suficiente” en Haití, cuando semanas antes, el 4 de junio, se había anunciado una prohibición de viaje al país debido a la criminalidad y los disturbios civiles por la violencia de las pandillas.
Toussaint alertó sobre las consecuencias de deportar a 521,000 personas a un país donde el 20% del Producto Interior Bruto (PIB) depende de la diáspora haitiana, que envió 4.100 millones de dólares a la nación caribeña en 2024, donde la mitad de la población vive en inseguridad alimentaria, según la ONU.
“Estamos arrojando a las personas en medio de un huracán, por lo que le pedimos a la Administración Trump que reconsidere”, expresó.
Tessa Petit, haitiana que llegó a Estados Unidos en 2001, denunció que los funcionarios tendrán “sangre en sus manos” por estas deportaciones, recordando que en Haití, con más de 11 millones de habitantes, han asesinado a más de 2,500 personas en lo que va del año, según datos del Alto Comisionado de Derechos Humanos de la ONU.
La mujer, quien ahora dirige la Coalición de Inmigrantes de Florida (FLIC), criticó que el fin del TPS también se justifique por supuestas amenazas a la seguridad nacional estadounidense.
“Vuelven a hablar de líderes de pandillas, miembros de pandillas y de todas las cosas que surgen cuando quieren etiquetar a los haitianos como terroristas. No somos 500,000 miembros de pandillas. Estas son familias que han estado aquí por décadas”, manifestó.
Florida, un epicentro de la crisis
El fin del TPS es un tema que afecta especialmente a Florida, donde vive uno de cada tres migrantes con este estatus de protección en Estados Unidos, siendo el 35% de ellos de origen haitiano, lo que convierte al estado en el hogar de la mayor diáspora haitiana.
En la región, los inmigrantes también temen las medidas del gobernador republicano Ron DeSantis, como la construcción de la prisión ‘Alligator Alcatraz’ que abrirá este martes en medio de pantanos llenos de caimanes, o los acuerdos locales entre la policía y el ICE.
“Durante los 42 años que he estado aquí, nunca he recibido tantas llamadas de personas (asustadas), de miembros de familias, de madres, de padres. Solo imagínense, han estado aquí desde 1988”, declaró Marleine Bastien, comisionada del condado Miami-Dade y nacida en Haití.
creditos de las imagenes de este post: Robertocavada.com