Puerto Príncipe.- La incertidumbre acecha a quienes están al mando de Haití, ya que el 7 de febrero próximo expira el mandato del Consejo Presidencial de Transición (CPT), lo que podría llevar al país a un vacío institucional, agravando la crisis sociopolítica y económica que enfrenta.
Esta situación de incertidumbre se presenta en un contexto donde los actores haitianos aún no logran consensuar una propuesta única que defina cómo continuar gobernando.
Haití se aproxima a un tercer capítulo de la transición, que inició tras el asesinato del presidente Jovenel Moise en julio de 2021.
El Gobierno del ex primer ministro Ariel Henry lideró el país durante aproximadamente 33 meses, seguido por otros 18 meses del CPT, configurado por nueve miembros, incluido el ex primer ministro Gary Conille y el actual, Alix Didier Fils-Aimé.
De acuerdo con las cláusulas de un acuerdo nacional firmado el 3 de abril de 2024, el CPT, instalado el 25 de abril del mismo año, tenía como objetivo restablecer la seguridad en los territorios controlados por bandas armadas, organizar elecciones generales inclusivas, honestas y democráticas, realizar un referéndum sobre un proyecto de Constitución y favorecer la reactivación de las actividades económicas.
¿Cuáles son las opciones?
Existen dos alternativas para abordar la situación, según comentó el profesor universitario Pierre Antoine Louis en una entrevista con EFE.
Señaló que, por un lado, los partidos políticos y las organizaciones de la sociedad civil podrían llegar a una enmienda del Acuerdo, o que la Comunidad del Caribe (Caricom) tome las riendas del país.
“Es imperativo evitar la intervención extranjera, demostrando civismo, patriotismo y responsabilidad. Esto marcaría el inicio de la recuperación de las responsabilidades de las élites para una gobernanza visionaria, competente y transparente en Haití”, indicó el abogado.
Según el especialista, “mantener la actual fórmula colegiada es absolutamente negativa. Debe cesar, independientemente de su forma. El CPT y el Gobierno de Fils-Aimé deben retirarse.”
Antoine Louis opina que el presidente del Tribunal de Casación debería ser designado como presidente provisional, tal como establece la Constitución modificada de 1987.
Evitar el caos
Debido a la inestabilidad en los ámbitos de seguridad, política e institucional, Haití no ha celebrado elecciones en más de 10 años.
Las autoridades del país han proclamado 2026 como año electoral. La primera vuelta de las elecciones legislativas y presidenciales está programada para el 30 de agosto, mientras que una eventual segunda vuelta se realizaría el 6 de diciembre.
Las condiciones de seguridad son deficientes, ya que alrededor del 90% de la región metropolitana de Puerto Príncipe está bajo el control de pandillas, mientras que el departamento de Artibonite, el segundo más importante en términos electorales, es dominado en un 50% por bandas.
Para el politólogo, un vacío institucional no es factible. “De alguna manera, habrá una fórmula para sustituir al actual sistema de gobierno”.
Las preocupaciones del Consejo
A inicios de enero, el presidente del CPT, Laurent Saint-Cyr, hizo un llamado al diálogo.
“Convoco a todos los haitianos, estén donde estén. Superemos nuestras divisiones. Avancemos hacia la estabilidad. Elijamos Haití primero”.
Para él, las elecciones son el medio para restaurar la legitimidad, estabilidad y confianza.
“El diálogo es una herramienta de responsabilidad. Es la mejor manera de esquivar el caos, especialmente ahora que se acerca el 7 de febrero”, añadió.
Saint-Cyr enfatizó la importancia de “dejar de lado las distracciones y todo aquello que pueda desestabilizar la transición. No podemos jugar con el tiempo. No podemos poner en riesgo los avances ya logrados, especialmente en lo concerniente a las elecciones”.
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