La Habana.- La suspensión temporal de los vuelos a Cuba desde Canadá coloca al turismo de la isla en una situación extremadamente delicada, ya que el país norteamericano representa más del 40% de sus visitantes internacionales.
Desde el martes, Cuba no cuenta con combustible para aviones debido al asedio petrolero de EE.UU., lo que llevó a que las cuatro compañías canadienses que transportaban turistas cancelaran temporalmente sus vuelos a la isla.
En pocas horas, Air Canada, Westjet (también propietaria de Sunwing) y Transat anunciaron que suspendían sus operaciones a Cuba por el déficit de combustible, esperando la evolución de la situación para reanudar los servicios.
Fueron cancelados más de un centenar de vuelos semanales, en la temporada alta del turismo en Cuba, cuando recibe más visitantes de Canadá.
Las aerolíneas indicaron que enviarían aviones vacíos desde Canadá para repatriar a los turistas que ya estaban en la isla. Se estima que unos 25,000 canadienses se encuentran en Cuba de vacaciones.
El Ministerio de Asuntos Exteriores de Canadá actualizó su aviso para Cuba, recomendando «un alto grado de precaución» al viajar a la isla y advirtiendo sobre apagones y déficits de comida, medicinas y combustible.
“La situación es impredecible y puede deteriorarse, afectando la disponibilidad de vuelos a corto plazo”, señala el aviso de Canadá. Otros países como Estados Unidos, España, Argentina y Reino Unido han revisado sus recomendaciones debido al empeoramiento de la situación en Cuba.
El impacto de la suspensión contrasta con las aerolíneas de España, México y Panamá, que anunciaron modificaciones para continuar con sus rutas a Cuba.
Mercado prioritario
La pérdida del mercado canadiense, aunque sea temporal, es un golpe significativo para el turismo cubano, un sector esencial para la economía del país, que ya sufría una caída en cifras de visitantes e ingresos.
Según la Oficina Nacional de Estadística e Información (ONEI), el año pasado Cuba recibió 1.8 millones de turistas, el peor registro desde 2002 (excluyendo los años de la covid-19). De esos visitantes, 754,010 eran canadienses, un 41.5%.
Esto supone un varapalo para Cuba, según el economista cubano Miguel Alejandro Hayes. La desaparición del turismo canadiense podría significar una caída del 50% en los ingresos turísticos, un descenso del 3% en el PIB y una contracción del 8% en ingresos por exportaciones.
Cuba ya se encontraba en una crisis, con una caída del PIB superior al 15%, escasez de bienes básicos, apagones prolongados, inflación alta, dolarización parcial y migración masiva.
El aumento de la presión estadounidense se suma a más de seis décadas de sanciones, dejando a la isla al borde de una crisis económica, energética y social.
El 3 de enero, tras la captura del presidente venezolano Nicolás Maduro en Caracas, EE.UU. decretó el fin del petróleo venezolano para Cuba; y el 29 de enero, Donald Trump firmó una orden presidencial amenazando con aranceles a quienes suministren crudo a la isla.
Venezuela, México y Rusia no han enviado petróleo a Cuba recientemente.
Desde el 9 de enero no han llegado a Cuba petroleros con crudo importado, y el país produce solo un tercio de sus necesidades energéticas.
El país se paraliza, con apagones prolongados, gasolineras cerradas y servicios públicos reducidos a lo esencial. Los mercados siguen surtidos por ahora.
El Gobierno cubano anunció un paquete de medidas de contingencia para subsistir sin importaciones de petróleo.
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