Internacionales
EE.UU. podría extender el asedio petrolero a Cuba incluso sin aranceles, afirman dos expertos.
La Habana.- Washington ya no aplicará aranceles a quienes suministren crudo a Cuba, siguiendo la decisión del Tribunal Supremo de EE.UU., pero eso no implica que no pueda implementar otros tipos de sanciones para seguir presionando a la isla, argumentaron este martes a EFE dos expertos.
Atendiendo al fallo de la alta corte, el presidente de EE.UU., Donald Trump, firmó la semana pasada una orden presidencial que finaliza los aranceles punitivos bajo la Ley de Poderes Económicos de Emergencia Internacional (IEEPA).
Esto elimina uno de los pilares de la orden ejecutiva del 29 de enero, que amenazaba con gravámenes a los proveedores de petróleo a Cuba. Sin embargo, mantiene en pie el otro pilar, que declara una “emergencia nacional” ante la supuesta “amenaza inusual y extraordinaria” que representa Cuba.
“No diría que (la orden ejecutiva del 29 de enero) es un tigre de papel. Si tiene dientes, sigue siendo un tigre, aún puede dar miedo”, afirma a EFE el presidente del Consejo Comercial y Económico EEUU-Cuba, John Kavulich.
Según su opinión, “el Gobierno de Cuba cometería un gran error si interpreta que la decisión del Supremo es un escudo protector”.
En esta línea, el abogado cubanoamericano Pedro Freyre, socio del bufete Akerman y especialista en litigios asociados a Cuba, sostiene: “La Casa Blanca ha retrocedido en la implementación de ese mecanismo, pero ha dejado abierta la puerta a otras acciones posibles. Conociendo cómo opera esta administración, creo que puedo asegurar que utilizarán otras herramientas”.
El bloqueo energético, que la Oficina de Derechos Humanos de la ONU considera contrario al derecho internacional, ya está causando estragos significativos en Cuba, un país que lleva seis años enfrentando una grave crisis económica y que necesita importar dos tercios de su consumo energético.
Los hospitales y el transporte público funcionan en mínimos, la basura se acumula en las calles por la falta de un sistema de recogida, el combustible está severamente racionado, los apagones alcanzan hasta 20 horas diarias en amplias zonas del país y la economía se encuentra paralizada.
“Táctica del miedo”
Por ahora, la administración estadounidense no ha especificado qué otras medidas podría emplear para mantener su asedio petrolero a Cuba. Entre las opciones podrían estar medidas bancarias del Departamento del Tesoro o sanciones secundarias.
Kavulich sostiene que es una estrategia habitual de Trump lanzar amenazas con la esperanza de que su efecto disuasorio sea suficiente y no haya necesidad de cumplirlas. “Es la táctica del miedo”, explica.
Para este experto, sería interesante observar la reacción estadounidense si Cuba comprara petróleo a un país libre de sanciones a precios de mercado y lo transportara en un barco que no formara parte de la flota fantasmal y tuviera toda su documentación en regla.
También sería revelador, argumenta, si un país como Rusia enviara un petrolero a Cuba escoltado por un barco militar, lo que dificultaría una intervención estadounidense. No obstante, este experto duda que algo así ocurra porque “Cuba no es tan importante para nadie” actualmente.
En opinión de Kavulich, hay “una minoría” en Washington que apoya permitir que Rusia o China suministren algo de petróleo y combustibles a Cuba para evitar una crisis humanitaria en la isla, pero sin levantar el cerco energético como forma de presión para forzar cambios.
Freyre y Kavulich coinciden en que la administración estadounidense está enviando señales que indican que la prioridad en Washington es un cambio en las políticas (principalmente económicas) y no en la dirigencia.
“La Administración ha sido muy clara en exigir un cambio de política en Cuba. No necesariamente un cambio de régimen, sino un cambio de política”, enfatiza Freyre.
Como resume Kavulich, el pensamiento en Washington es: “Aceptaremos a la misma gente quedándose (en el Gobierno cubano) si toman mejores decisiones”. “Es el modelo Venezuela”, concluye.
En este contexto, ambos expertos enmarcan la reciente decisión del Gobierno cubano de permitir que el sector privado en la isla importe combustible directamente, a menudo desde Miami (EE.UU.), para mitigar el asedio petrolero, que Washington parece tolerar, al considerarlo una apertura.
creditos de las imagenes de este post: Robertocavada.com




