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A 92 años de su nacimiento y 54 de su fallecimiento, Roberto Clemente continúa siendo ‘el Grande’ – RC Noticias
Carlos Beltrán, Iván Rodríguez, Roberto Alomar, Edgar Martínez, Francisco Lindor, José ‘Cheo’ Cruz, Carlos Delgado, Carlos Correa y Bernie Williams…
¿Quién falta en esta lista de históricos peloteros puertorriqueños que han dejado profundas huellas en las Grandes Ligas?
Indiscutiblemente, el primero en el ‘top ten’ boricua es Roberto Clemente, el primer latino en el Salón de la Fama (1973), quien nació en Carolina un 18 de agosto hace 92 años.
Roberto Enrique Clemente Walker, conocido como ‘The Great One’, fue grande tanto dentro como fuera del campo, aunque su conexión inicial con el deporte no fue en el béisbol, sino en las pistas de atletismo.
En 1940, a la edad de 8 años, hijo de Melchor Clemente y Luisa Walker, ya se destacaba en ligas infantiles. Sobresalió en carreras cortas y en el lanzamiento de jabalina, pero no extrañaría que el béisbol lo sedujera con el tiempo.
En 1948 brilló con el equipo de sóftbol de una productora de arroz y cuatro años después, en 1952, ingresó a la Liga Profesional de Béisbol de Puerto Rico con los Cangrejeros de Santurce.
Para cumplir su sueño de llegar a las Grandes Ligas, tuvo que pasar por las ligas menores, haciéndolo con los Dodgers, que para 1954 aún estaban en Brooklyn.
Clemente estuvo poco tiempo con los Dodgers y en 1955 se mudó a Pittsburgh, donde forjó su nombre durante 18 temporadas con los Piratas de esa ciudad en Pennsylvania.
Los 3.000 hits
El jardinero derecho era un gran bateador, utilizando una técnica particular: estiraba su espalda, movía el cuello y se colocaba al fondo de la caja de bateo.
Este estilo le permitió tener promedios de .357 en 1967, y en 1972, su último año, logró un hito en la historia del béisbol: alcanzó los 3.000 hits el 30 de septiembre en un juego contra los Mets de Nueva York.
Clemente, quien ganó doce Guantes de Oro y fue el Jugador Más Valioso (MVP) de la Liga Nacional en 1966, llevó a los Piratas a conquistar dos Series Mundiales: en 1960 vencieron a los Yanquis 4-3 y en 1971 derrotaron a los Orioles de Baltimore 4-3.
Con este logro se unió a leyendas como Willie Mays, considerado por muchos como el segundo mejor jugador detrás de Babe Ruth, y Hank Aaron, quien rompió en 1974 el récord de 714 cuadrangulares de ‘el Bambino’ con 715.
Entre los jugadores actuales cercanos al Club de los 3.000 Hits se encuentran Freddie Freeman, de los Dodgers, y José Altuve, de los Astros de Houston, ambos con 2.400 hits.
Una trágica partida
Después de caer en la lucha por el banderín de la Liga Nacional con los Piratas contra los Rojos de Cincinnati, Clemente regresó a Puerto Rico para pasar el fin de año de 1972, pero el 23 de diciembre de ese año, un terremoto de magnitud 5,0 devastó Managua, la capital de Nicaragua.
Clemente, un ferviente defensor de causas sociales, decidió llevar ayuda personalmente a la zona afectada. La noche del 31 de diciembre, el avión DC-7 en el que viajaba se estrelló en el mar Caribe.
No hubo sobrevivientes. De hecho, el cuerpo de ‘The Great One’ nunca fue localizado.
Su deceso conmovió al mundo del béisbol. Puerto Rico perdió a uno de sus mejores hijos y Pittsburgh a un hombre que los llevó a la cima.
La inclusión en el Salón de la Fama llegó rápidamente. El 8 de agosto de 1973, fue admitido tras recibir el 92,63 % de los votos. Fue el primer latinoamericano en recibir este honor.
Clemente y la vena filantrópica
Ayudar a los más necesitados se convirtió en una misión casi sagrada para el pelotero que falleció a los 40 años.
Era habitual verlo en los meses de descanso de la MLB liderando campañas para asistir a niños pobres y ofreciendo clases gratuitas en comunidades con mayores carencias.
Uno de sus proyectos más importantes fue la creación de la Ciudad Deportiva que lleva su nombre en Carolina, un lugar donde jóvenes de escasos recursos pueden aprender deportes y alejarse de la delincuencia y las drogas.
Clemente también defendía los derechos civiles y alzaba su voz para corregir las desigualdades que sufrían los peloteros latinoamericanos en la MLB, exigiendo respeto, dignidad y salarios justos.
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creditos de las imagenes de este post: Robertocavada.com




