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Cuando la Marcha Verde se tornó gris: el silencio actual
En agosto de 2015, el movimiento ciudadano se iluminó de “verde esperanza” con el surgimiento de la “Marcha Verde”.
El país resonaba con voces que pedían transparencia, alentadas por diversas organizaciones de la sociedad civil que demandaban justicia frente a escándalos de corrupción, desafiando el “mal actuar” de políticos y funcionarios en posiciones clave del gobierno.
El objetivo era forjar un movimiento civil y apartidista, evitando la influencia de líderes de partidos tradicionales. De hecho, se eligió el color verde para prevenir la asociación con otros partidos políticos establecidos.
Durante sus años de mayor actividad, logró visibilizar la opinión colectiva contra la corrupción y empujó la agenda pública hacia la rendición de cuentas, la transparencia y la claridad en la gestión pública, sin intereses de perjudicar las finanzas del Estado para beneficio personal o familiar.
La primera gran manifestación fue cuando miles de dominicanos marcharon hacia el Parque Independencia, exigiendo a las autoridades que actuaran con firmeza ante el Caso Odebrecht. Las calles se llenaron de verde, portando pancartas con mensajes claros: “Basta de robo”, “Fin a la impunidad”, “¡Justicia!”.






A continuación, el movimiento se expandió a diferentes localidades, con marchas pacíficas en Nagua, Santiago y otras regiones, demandando la renuncia del presidente Danilo Medina por su presunta implicación en actos de corrupción y por una justicia independiente.
Sus años más destacados fueron entre 2017 y 2020, cuando organizaron más de 30 protestas. Sin embargo, actualmente, la Marcha Verde se encuentra ausente en el llamado a la justicia.
El cambio de gobierno desde el Partido de la Liberación Dominicana, que había gobernado durante más de 20 años, al Partido Revolucionario Moderno trajo cambios significativos. El silencio cubrió al movimiento.
La fractura más grande en la historia del PLD afectó su desempeño en las elecciones de 2020, y surgieron numerosos escándalos que deterioraron la imagen del gobierno y sus funcionarios.
Asuntos como Odebrecht, la Operadora Metropolitana de Servicios de Autobuses (OMSA) y la actuación del entonces procurador general, Jean Alain Rodríguez, en audiencias públicas causaron conmoción y enojo en la sociedad.
En ese momento, la Marcha Verde se volvió tendencia en redes sociales, generando un constante eco en los medios por su clamor de justicia.
Hoy, cinco años después, el movimiento ha caído en un letargo del cual no presenta señales de recuperación.
En casos como el Seguro Nacional de Salud (SeNaSa), la Oficina Gubernamental de Tecnologías de la Información y Comunicación (OGTIC), y otros escándalos relacionados con figuras políticas, el movimiento sigue en silencio. No hay señales de vida.
En los primeros cuatro años del mandato del presidente Luis Abinader Corona, figuras como Kimberly Taveras, Luz del Alba Jiménez Ramírez, y otros fueron destituidos o renunciaron en medio de controversias por corrupción.
El país ha presenciado nuevos escándalos en un contexto donde la ciudadanía esperaba cambios reales en transparencia e institucionalidad. En este ambiente, la Marcha Verde dejó de brillar.
Su lema, “Por el fin de la impunidad”, parece haber caído en el olvido colectivo.
No se convocan marchas, no se generan hashtags, y la demanda de justicia ha disminuido respecto a tiempos anteriores.
Así, se apagó lo que alguna vez fue el movimiento apartidista más importante, vibrante y escuchado del país.
creditos de las imagenes de este post: Deultimominuto.net




