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El Consejo de Seguridad aprueba el despliegue de la Fuerza de Eliminación de Pandillas en Haití.
Nueva York.- La profunda crisis haitiana ha representado un enorme reto para la Misión Multinacional de Apoyo a la Seguridad en Haití (MSS), lo que llevó a EE.UU. a promover su transformación en una Fuerza de Eliminación de Pandillas (GSF), con la aprobación del Consejo de Seguridad de la ONU.
“La MSS nació muerta porque inicialmente tuvo una resolución favorable, pero intentaron darle coherencia centrada únicamente en la solución político-militar,” comentó a EFE en anonimato un alto funcionario de Naciones Unidas que estuvo en Haití durante el primer año de la misión.
Las razones del fracaso de la MSS son diversas y se pueden resumir en los siguientes puntos clave.
La MSS, liderada por Kenia a solicitud de EE.UU. y Ecuador, debía contar con 2.500 efectivos de cuerpos policiales de todo el mundo, pero al final solo se enviaron 970 miembros.
Los países promotores establecieron un costo operativo de 600 millones de dólares para el primer año, que debía cubrirse a través de un fondo de contribuciones voluntarias, pero solo se recaudaron alrededor de 115 millones.
Por falta de recursos, Kenia, que envió 700 hombres, dejó de aportar personal, y el total de 970 fue completado por policías de Bahamas, Guatemala, El Salvador y Jamaica.
Desde el inicio, hubo desacuerdos sobre si era mejor iniciar una nueva misión de mantenimiento de la paz con ‘cascos azules’ de la ONU, pero tras la mala gestión de la Minustah (2004-2017) en los últimos años de su despliegue en Haití, esta opción fue desechada.
Algunas organizaciones, como Human Rights Watch (HRW), siguen defendiendo una misión de este tipo para Haití, ya que “la ONU tiene la experiencia necesaria para una acción coordinada que combata grupos criminales y enfrente la crisis humanitaria,” explicó Nathalye Cotrino, investigadora sénior de HRW.
Las dos resoluciones que establecieron el mandato de la MSS la definieron como una misión para restablecer el orden público, regulada por estrictos estándares internacionales de uso de la fuerza y respeto a los derechos humanos.
Sin embargo, algunos propusieron declarar la crisis como “conflicto interno” para que la MSS pudiera utilizar fuerza letal en operaciones que a menudo ponen en riesgo a la población civil.
“La violencia armada genera más presión sobre la población y consecuencias humanitarias graves, desde el riesgo de muerte hasta situaciones de violencia sexual,” señaló a EFE Marisela Silva Chau, jefa del Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) en Haití.
Combatir a menores en bandas es una gran preocupación entre los colectivos pro derechos humanos, ya que la MSS y la policía haitiana, en ocasiones, operan en un limbo legal contra bandas que controlan el 90% de Puerto Príncipe, muchas de las cuales están compuestas por menores.
A las autoridades haitianas y a la oficina de coordinación de la MSS se les critica por su falta de estrategia y por no realizar un análisis exhaustivo de los desafíos y la magnitud de las pandillas.
No se especificó un organigrama claro con líderes visibles o responsables de áreas, lo que complicó el seguimiento de los objetivos.
Actualmente, hasta 6 millones de personas requieren ayuda humanitaria en Haití, con 1,3 millones de desplazados, mientras que el poder político haitiano ha perdido credibilidad por enfocarse, según los informes, “solo en luchas de poder.” Esta situación no facilitó directrices claras para la misión.
Papel de Estados Unidos
Aunque EE.UU. fue un promotor de la MSS, su compromiso real con la misión ha sido muy limitado.
Washington se niega a enviar tropas a Puerto Príncipe y ha reducido fondos para ayuda humanitaria, mientras pide a otros estados que aumenten sus contribuciones al fondo voluntario; además, la Administración Trump retiró el Estatus de Protección Temporal (TPS) para haitianos y aplica escasas sanciones a quienes venden armas a las pandillas.
creditos de las imagenes de este post: Robertocavada.com




