Economía
¿Eyacular o no eyacular? Verdades y mentiras sobre la tendencia de la abstinencia eyaculatoria.
En un mundo de excesos, las restricciones pueden ser vistas como remedios necesarios. Por ello, los ayunos o el celibato voluntario cuentan con su nicho de seguidores. Dentro de esta tendencia restrictiva, también se encuentra la abstinencia eyaculatoria, que consiste en evitar la eyaculación por diferentes razones para obtener ciertos beneficios.
El tantra fue una de las primeras prácticas en abordar el control, el retraso, e incluso la evitación de la eyaculación, con el fin de mejorar y prolongar las relaciones o canalizar la energía sexual hacia otros aspectos de la vida. Sin embargo, como menciona Munindra, maestro de tantra yoga y creador de la web Crazyyogi, esto tiene su lado positivo y negativo. “Existen estudios que hablan de los beneficios de la eyaculación para la próstata. Además, estas prácticas deben realizarse con técnica y propósito. Es decir, para trascender, no para reprimir; porque no es lo mismo el celibato que practicaba San Juan de la Cruz que el de un famoso que se adhiere a esta tendencia porque no tiene pareja”.
A los seguidores del tantra se les están sumando nuevos grupos, como indica Raúl González, sexólogo y terapeuta de pareja en Madrid. “Evitar la eyaculación se ha vuelto popular entre los aficionados al fitness que consumen muchas proteínas, alegando que esto aumenta la energía y vitalidad, aunque no hay evidencia científica al respecto. Recuerdo que ya en Operación Triunfo se mencionaba que no era conveniente tener relaciones sexuales antes de un concierto, pues la eyaculación afectaba la voz. También en el deporte de alto rendimiento hay una creencia de que es necesario guardar energía para la competición”, destaca.
Si se investiga en internet sobre los beneficios de la retención del semen, aparecen foros y artículos que enumeran los más comunes: mayor producción de testosterona, mejor calidad del esperma, más vitalidad, mayor concentración y función cognitiva, menos ansiedad y depresión, mayor crecimiento muscular, cabello más grueso, voz más grave, mayor resistencia sexual, más confianza y autocontrol. Pero, ¿qué hay de cierto en todo esto?
“La mayoría de estas ideas son falsas”, afirma Rodrigo García-Baquero, urólogo y andrólogo en el Hospital Universitario Puerta del Mar, en Cádiz. “No aumenta los niveles de testosterona; de hecho, se ha observado que los varones sexualmente activos tienen más testosterona que los que no tienen relaciones. En cuanto a la calidad del esperma, es otra falacia. Si no se eyacula, el cuerpo elimina el semen, lo reabsorbemos o se producen poluciones nocturnas; la producción de esperma es continua y hay un cierto almacenamiento. Por eso, quienes trabajamos en fertilidad recomendamos a los que desean ser padres que eyaculen con frecuencia para asegurar mejor calidad del semen”, señala este urólogo.
Mariano Roselló, experto en medicina sexual del Instituto Médico Roselló, en Palma, añade: “Ya hay estudios que demuestran que tras una eyaculación de baja calidad seminal, si se produce una segunda eyaculación en un intervalo inferior a seis horas, la calidad seminal de esta última aumenta”.
Otro de los beneficios de no practicar esta abstinencia fue revelado por un estudio publicado en European Urology, que siguió a 32.000 hombres durante casi 20 años. El estudio mostró que hay un riesgo menor (del 20%) de padecer cáncer de próstata en aquellos varones que eyaculan con frecuencia, entre 15 y 20 veces al mes.
Orgasmos sin eyacular y la técnica de parada y arranque
Alcanzar el orgasmo, íntimamente ligado a la eyaculación, está asociado con numerosos beneficios para la salud, como aliviar el estrés, el dolor, la tensión, mejorar el sueño y aumentar la concentración. “Por el contrario, retener la eyaculación a menudo puede ser perjudicial, causando enfermedades inflamatorias pélvicas, prostatitis y contracturas musculares, además de provocar eyaculación retardada, lo que genera frustración en hombres y parejas”, señala García-Baquero. “Esta disfunción también puede presentarse en mujeres anorgásmicas, quienes no llegan a la fase de relajación posterior al orgasmo”, advierte.
Claro que eyaculación y orgasmo, aunque frecuentemente están juntos, pueden tener su propio camino. “Existen técnicas de respiración y control de la musculatura (como los ejercicios de Kegel) que permiten experimentar orgasmos sin eyacular”, indica González. Según el sexólogo, hay hombres con lesión medular que experimentan sensaciones distintas o no son conscientes al eyacular. “También está la eyaculación retrógrada, que ocurre en algunos operados de próstata, donde el semen va a la vejiga y se expulsa por la orina”, asegura. Además, hay que considerar que la experiencia de eyacular varía considerablemente. “No es lo mismo hacerlo solo que acompañado”, puntualiza Roselló: “De la misma forma que no es solo una función fisiológica, incluye una parte emocional”.
En el tantra se considera que el orgasmo se produce justo antes de la eyaculación; por lo tanto, si no se eyacula y se permanece en ese instante, se está en un “orgasmo valle”, según explica Munindra. “Esto puede prolongarse dependiendo del entrenamiento de cada persona, independientemente de si luego se eyacula o no”, añade.
Controlar la eyaculación es, sin embargo, un ejercicio que deben practicar los hombres con eyaculación precoz. La técnica de “parada y arranque” consiste en “estimular el pene hasta sentir el impulso inminente de eyacular, detener toda estimulación justo antes de llegar al punto de no retorno, y repetir este ciclo varias veces para aumentar el autocontrol y retrasar el orgasmo”, según cuenta García-Baquero. El experto asegura que esta práctica es más fácil en la masturbación que en pareja, donde se requiere la cooperación de la otra persona. ”Lo importante es entender el reflejo eyaculatorio y detectar las sensaciones previas, ya que reconocerlas nos brinda claves para un mejor control”, explica.
Practicar la parada y arranque no solo es recomendable para los eyaculadores precoces, sino también para quienes buscan prolongar las relaciones o adaptarse al ritmo del otro, que a menudo es más lento. “Utilizando ciertas técnicas se retrasa la eyaculación y la calidad de los orgasmos puede mejorar. ¿Quién sabe? Tal vez esta moda de la abstinencia eyaculatoria contribuya a cambiar las coreografías del porno, que a menudo concluye con una eyaculación sobre partes del cuerpo femenino”, concluye González.



creditos de las imagenes de este post: Deultimominuto.net




