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Falleció Martha Lillard, la última paciente que vivía.
Martha Lillard falleció el 26 de junio en Oklahoma, a los 78 años. Fue la última persona en Estados Unidos que dependió de un pulmón de acero, dispositivo que utilizó desde su infancia tras contraer polio, según reporta Associated Press.
Una infancia marcada por la polio y la dependencia del pulmón de aceroEncontró el amor, escribió poemas y compuso música
Lillard vivía con menos del 25% de capacidad pulmonar antes de contagiarse de COVID-19 en dos ocasiones y, en los últimos dos años, pasó casi 24 horas al día utilizando el aparato.
Su hermana menor, Cindy McVey, atribuyó su deceso a los efectos del COVID prolongado. En el certificado de defunción se registran insuficiencia pulmonar crónica y síndrome pospolio.
McVey relató que a su hermana le habían pronosticado que no viviría muchos años: “Le dijeron que no se suponía que viviera más allá de los 20 años. Sin embargo, ella tenía el entusiasmo y la determinación para seguir viviendo y disfrutar de su vida”.
Una infancia marcada por la polio y la dependencia del pulmón de acero
La polio fue durante décadas una de las enfermedades más temidas en Estados Unidos, con brotes anuales que ocasionaban miles de casos de parálisis, principalmente en niños.
La campaña nacional de vacunación lanzada tras la llegada de las vacunas en 1955 logró reducir los casos anuales a menos de 100 en la década de 1960 y a menos de 10 en la de 1970. En 1979, la enfermedad fue declarada erradicada en el país, según Associated Press.
Lillard cumplió 5 años en 1953, dos años antes de la invención de la vacuna, cuando comenzaron a manifestarse los primeros síntomas. Ocho días antes de fallecer, recordó en el canal KFOR: “Me desperté y había sol afuera, intenté sentarme, pero me dolía muchísimo el cuello. No podía levantar la cabeza de la almohada”.
Cuatro días después perdió el conocimiento. “No podía respirar. No podía mover los brazos ni las piernas”, narró. La enfermedad la dejó paralizada del cuello hacia abajo.
Martha Lillard fue la última paciente en Estados Unidos que dependió de un pulmón de acero tras haber contraído polio en su infancia (Instagram: @amanchor).
En su niñez, pasó inicialmente seis meses hospitalizada y llegó a estar 23 horas al día en el pulmón de acero mientras reaprendía a respirar. El dispositivo, un ventilador de cuerpo completo que regulaba la presión de aire para forzar la entrada y salida del aire de los pulmones, era uno de los tratamientos comunes para los pacientes con polio, según Associated Press y People.
No obstante, ella misma explicó en KFOR que no rechazó la máquina como otros niños: “Normalmente no les gustaba meter a los niños porque se resistían, pero yo no. Me gustaba. Se sentía bien respirar”.
Con el tiempo, recuperó la capacidad de caminar, fortaleció sus pulmones y recuperó parte del uso de su brazo izquierdo y de las piernas, aunque el brazo derecho quedó paralizado y el izquierdo solo podía moverlo lateralmente a la altura de la cintura.
Martha Lillard quedó paralizada del cuello hacia abajo por la polio y tuvo que aprender a respirar con un pulmón de acero.
Encontró el amor, escribió poemas y compuso música
Su familia adaptó su vida cotidiana al uso de la máquina, realizando viajes por carretera a Misuri con un remolque especial y su padre se aseguraba de que las puertas de los hoteles fueran lo suficientemente anchas para el dispositivo donde dormía. Durante un tiempo, incluso pudo conducir.
El pulmón de acero era un ventilador de cuerpo completo que regulaba la presión de aire para forzar la entrada y salida del aire de los pulmones en pacientes con polio (Instagram: @amanchor).
A pesar de esas limitaciones, Lillard vivió sola durante años y preparaba sus propias comidas. La llegada de Internet amplió su perspectiva. Le permitió mantenerse informada y aprender sobre diversos temas, incluida su enfermedad.
Tras los ataques del 11 de septiembre de 2001, sintió la necesidad de comprender mejor lo sucedido, se unió a una sala de chat y conoció a un hombre egipcio con quien mantuvo contacto en línea durante más de 20 años. Lillard se casó con Baha Salh cuando él finalmente obtuvo una visa para viajar a Oklahoma. Su hermana comentó: “Eran realmente almas gemelas. Está desconsolado”.
En años recientes, ambas buscaban con urgencia un reparador para uno de los varios pulmones de acero que Lillard utilizó a lo largo de su vida, ya que algunas piezas eran de la década de 1940 y difíciles de encontrar.
Martha Lillard conoció a Baha Salh por Internet, manteniendo una relación en línea durante más de 20 años antes de casarse (Captura de video: KFOR Oklahoma’s News 4).
El deterioro del aparato se convirtió en un inconveniente cuando su salud se vio afectada por el síndrome pospolio y más tarde por el COVID prolongado. El año pasado, un tornado dejó sin electricidad la máquina y su esposo, Baha Salh, le realizó respiración boca a boca hasta que llegó la ayuda, reportó People.
Falleció el 26 de junio y su familia creó un GoFundMe para cubrir los gastos del funeral. La descripción de la campaña retrata a Martha como una persona artística y creativa que escribía poemas, componía canciones, tocaba el piano con la mano izquierda, pintaba e incluso redactó su propio obituario. También colaboraba en el rescate de personas y animales abandonados.




creditos de las imagenes de este post: Deultimominuto.net




