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Juan Carlos I: la Corona española “depende completamente de mí”

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A sus 87 años, Juan Carlos I rememora desde su exilio en Abu Dabi que la Corona española “reposa enteramente” en él, como establece la Constitución, y reivindica su “herencia” democrática hacia España, país que añora y al que le gustaría regresar al cumplirse medio siglo de la monarquía parlamentaria.

“No olvides que heredas un sistema político que yo forjé. Me puedes excluir en lo personal y financiero, pero no puedes rechazar la herencia institucional sobre la que reposas. Entre los dos, solo hay un paso”, afirmó Juan Carlos I a su hijo, Felipe VI, cuando este le retiró su asignación anual y renunció ante notario a su herencia y también a la que le correspondiera a sus hijas.

Es uno de los momentos que revela en su libro ‘Reconciliación’, que se publica este miércoles en Francia, y en el que repasa su vida desde su nacimiento en Roma el 5 de enero de 1938, en el exilio.

Dedicada a su familia -excepto a la reina Letizia- y a todos quienes le acompañaron en la transición democrática, la obra de 512 páginas está editada por Stock y narrada en primera persona.

En la introducción explica la decisión de escribir sus memorias porque siente que le han “robado” su historia. Y, aunque admite haber cometido “errores” y no ser “un santo”, defiende su legado democrático a un país al cual llegó con solo 10 años para ser tutelado por Franco, del cual no oculta cierta simpatía.

Relación armoniosa con su hijo y tejer lazos con sus herederas

“Espero sobre todo, mientras viva, tener una jubilación tranquila, reestablecer una relación armoniosa con mi hijo y, sobre todo, regresar a España, a mi hogar”, expresa el monarca en su libro, atribuyendo el alejamiento de Felipe VI a presiones gubernamentales.

Al soberano le habría gustado “tejer lazos privilegiados” con sus herederas, Leonor y Sofía, ya que ni él ni la reina emérita pudieron establecer una relación con ellas como la que tienen con el resto de sus nietos.

Sobre la reina Letizia, menciona que su llegada a la familia real “no ayudó a la cohesión” de las relaciones familiares.

Sofía: su reina, pese a sus deslices

“Nada podrá borrar nunca mis profundos sentimientos hacia mi esposa Sofía, mi reina”, asegura el rey emérito, lamentando “amargamente” que no haya ido a visitarlo a Abu Dabi, lo que atribuye a un posible deseo de no “enfadar a su hijo”.

“Hice todo lo posible, a pesar de mis torpezas, por velar por su bienestar y comodidad”, comenta también sobre la monarca emérita, de la cual sostiene que tendrá un lugar “bien merecido” en la historia de España, como el que ocupa en su vida: “el más alto”.

Reconoce “desvíos sentimentales”, de los que apenas ofrece detalles, pero asegura que “la mayor parte” de las “relaciones extraconyugales” atribuidas a él son “totalmente ficticias”.

Sin mencionar a Corinna Larsen, el monarca asevera que “una relación particular” fue “hábilmente instrumentalizada”, lo que tuvo “duras consecuencias para (su) reinado”.

También habla sobre sus hijas, cuyas visitas a Abu Dabi son algo “precioso” en lo que considera una vida de aislamiento, y sobre su nieto Felipe Juan Froilán de Marichalar, que es una “satisfacción” que ilumina sus días.

23F, su momento de mayor autoridad

“Jamás en mi vida he demostrado tanta autoridad”, afirma el monarca en su libro, asegurando que fue consciente de que “la historia de España se jugaba en ese momento preciso”.

En aquella asonada, sobre la que aún tiene “preguntas y dudas sobre el desarrollo de los hechos y el compromiso de algunos”, el rey emérito estima que de las once capitanías generales, “la mitad apoyaba la rebelión pero no se atrevían a desobedecerle”, porque era “un rey constitucional, pero sobre todo el jefe de las fuerzas armadas, su antiguo compañero de armas y designado por Franco”.

“Hablaba con aplomo y persuasión porque sabía que el destino de la Corona y del país estaba en juego”, enfatiza.

Una actitud que, asegura, mantuvo en todas las conversaciones telefónicas que tuvo durante la asonada con el “traidor” Alfonso Armada.

“Aquella larga noche no hubo uno sino tres intentos de golpe de Estado: el del teniente coronel Tejero y del general Milans del Bosch, el más conocido y visible; el de Armada, muy doloroso en el plano personal; y el de los falangistas que quisieron unirse para volver al orden franquista”, afirma.

ETA, la batalla “más dura y más dolorosa”

Juan Carlos I menciona en ‘Reconciliación’ que la “batalla” contra ETA fue “la más dura y la más dolorosa” de su reinado de 39 años y que el 11 de marzo de 2004, cuando se produjeron los atentados yihadistas en los trenes de Madrid, fue “la jornada más funesta” y “dura” que vivió durante esas casi cuatro décadas.

“Sabía que al final seríamos más fuertes que ellos, que terminaríamos por ganar esa batalla (contra ETA), que fue la más dura y la más dolorosa de mi reinado”, declara el monarca, quien siente los 854 muertos y los 3.000 heridos causados por el “calvario” de la banda terrorista como “una herida personal, aún difícil de curar”.

Y sobre el terrorismo yihadista, que también atacó a España, dice: “La jornada del 11 de marzo de 2004 será una fecha clave para el país y para mí. Me atormenta aún. Fue un traumatismo nacional y personal, una pesadilla de la que no salí indemne”.

Recuperar su lugar

Terminadas en diciembre de 2024, las memorias de Juan Carlos I apelan a que el espíritu de la Transición, “que nos unió a todos, persista”. Y concluye ‘Reconciliación’ definiéndose como un “hombre que se entregó enteramente a su país”, donde espera ser “enterrado con honores”.

“España decidirá, la Historia nos juzgará”, concluye. EFE

creditos de las imagenes de este post: Robertocavada.com

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