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Operación Causa Justa: la intervención de EE.UU. que dejó huella en Panamá.

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La administración del presidente estadounidense George H.W. Bush (1989-1993) puso en marcha hace 36 años la “Operación Causa Justa” para invadir Panamá y destituir al general panameño Manuel Antonio Noriega (1934-2017) bajo acusaciones de narcotráfico.

Este sábado se conmemora como día de duelo nacional en Panamá, mientras EE.UU., con un fuerte despliegue naval en el Caribe, intensifica su presión sobre figuras del Gobierno de Venezuela, a quienes se acusa de brindar apoyo al tráfico de drogas hacia su país, lo cual el presidente venezolano, Nicolás Maduro, ha negado.

A continuación, se presentan algunos aspectos clave que condujeron a la intervención militar de Estados Unidos en Panamá.

Una invasión inesperada

El 20 de diciembre de 1989, en una madrugada navideña y sin advertencias previas, unos 26.000 soldados del ejército más poderoso del mundo invadieron Panamá, bombardeando el cuartel central de Noriega en el barrio del Chorrillo, que resultó devastado durante el ataque.

El presidente Bush anunció la intervención mientras esta ya se estaba llevando a cabo, sin que hubiera maniobras navales previas como las actuales en el Caribe, solamente tácticas de presión psicológica desde mediados de 1989 por parte de las tropas estadounidenses en las bases militares del canal.

En su libro ‘El colapso de Panamá. La historia de la invasión y el fin de la dictadura’, el diplomático, abogado y periodista panameño Fernando Berguido menciona que “todos oían rumores sobre una invasión, pero nadie creía que fueran ciertos” y que “así lo relataron los protagonistas”.

Los objetivos de la invasión ordenada por Bush eran proteger a los ciudadanos estadounidenses, salvaguardar los Tratados del Canal de Panamá, restaurar la democracia y combatir el narcotráfico.

Berguido comenta a EFE que, en 1989, estaba a diez años del traspaso total del control del canal y se cuestionaba “fervientemente” en EE.UU. “el hecho de que iba a ser entregado a una narcodictadura, por lo que se estableció como objetivo fundamental restaurar la democracia en Panamá”.

Noriega, ascenso y caída. Noriega fue nombrado comandante en jefe de la Guardia Nacional de Panamá (luego Fuerzas de Defensa) desde 1983 hasta 1989, periodo en el que gobernó de facto como “hombre fuerte” del país y superó dos alzamientos militares en su contra.

A escasos cinco días de la invasión, Noriega fue designado jefe de Gobierno y durante el acto, en un fervor nacionalista, blandió un machete y proclamó que Panamá estaba en “estado de guerra” con Estados Unidos, que tomó nota de ello.

Berguido recuerda que ese día, soldados panameños “asesinaron a un oficial estadounidense, hirieron a otro y vejaron a un tercero mientras acosaban sexualmente a su esposa, todo a pocos pasos del Cuartel Central” de Noriega.

El 20 de diciembre de 1989, EE.UU. movilizó sus tropas para invadir Panamá y capturar a Noriega, quien se entregó el 3 de enero de 1990, más de dos semanas después del ataque.

Reconocido agente de la CIA, Noriega cumplió más de 20 años de prisión en EE.UU. y Francia, y fue extraditado a Panamá en 2011, donde fue condenado a más de 60 años. Falleció en 2017 a los 83 años.

El saldo de víctimas aún se desconoce. No hay cifras definitivas sobre el número de víctimas que dejó la invasión. Los datos oficiales indican que murieron 202 civiles y 314 militares, la mayoría panameños. Extraoficialmente, se estima que entre 500 y 4.000 civiles fallecieron.

El 20 de diciembre se conmemora como Duelo Nacional gracias a una ley firmada en 2022 por el entonces presidente Laurentino Cortizo (2019-2024) del Partido Revolucionario Democrático (PRD), el brazo político de la dictadura que vivió Panamá entre 1968 y 1989, iniciada por el general Omar Torrijos y que tuvo a Noriega como su último caudillo.

El coronel retirado Roberto Díaz Herrera, cuyas acusaciones de narcotráfico contra Noriega fueron el detonante que aceleró la caída del exdictador, declaró a EFE que fue “toda una exageración” la cantidad de tropas movilizadas para capturarlo. “Para mí (la invasión) fue un ensayo para la guerra de Irak, porque fue demasiado colosal”, concluyó el coronel panameño.

creditos de las imagenes de este post: Robertocavada.com

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