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Panamá se une a la red que promueve el turismo cultural.

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Panamá ha dado un paso significativo para integrar parte de su patrimonio histórico y cultural en una red internacional de rutas certificadas al formalizar su adhesión al Programa de Cooperación en Rutas e Itinerarios Culturales Iberoamericanos (PRICI), impulsada por la Organización de Estados Iberoamericanos para la Educación, la Ciencia y la Cultura (OEI).

Esta incorporación permitirá al país participar en el diseño, reconocimiento y certificación de corredores patrimoniales dentro del ámbito iberoamericano, buscando fortalecer el turismo cultural y promover la conservación del patrimonio, generando nuevas oportunidades de desarrollo económico para las comunidades asociadas a estos recorridos históricos.

El anuncio de la adhesión fue realizado por el Ministerio de Cultura y formalizado durante una reunión en La Rábida, Huelva, España, donde Panamá estuvo representado por el arquitecto Javier Adolfo Edwards Ibarra, encargado de validar los documentos operativos del programa.

Según información de la agencia EFE, la participación de Panamá permitirá su incorporación a las fases técnicas de planificación, desarrollo y certificación de rutas patrimoniales reconocidas internacionalmente.

Las rutas certificadas disfrutarán de una mayor visibilidad internacional dentro del mercado de turismo cultural.

El PRICI es una de las iniciativas culturales más ambiciosas impulsadas en los últimos años en el espacio iberoamericano. Su principal objetivo es establecer un marco común para crear criterios, indicadores y estándares compartidos para identificar, desarrollar y certificar itinerarios históricos que atraviesen territorios con un patrimonio cultural relevante.

La iniciativa se basa en modelos exitosos de otras regiones del mundo, especialmente el Programa de Itinerarios Culturales del Consejo de Europa, reconocido como uno de los principales referentes en gestión de rutas patrimoniales.

Con este esquema, los corredores culturales propuestos por los países participantes deben pasar por diversas etapas antes de obtener una certificación internacional. El proceso comienza con la identificación histórica y la evaluación de la viabilidad del recorrido, luego se vinculan las comunidades y se lleva a cabo un inventario de bienes patrimoniales, incluyendo planes de conservación y gobernanza, y finaliza con la promoción turística y la gestión del itinerario.

Uno de los mayores atractivos del programa es la certificación internacional que pueden recibir las rutas participantes. Este reconocimiento actúa como un sello de calidad respaldado por organismos multilaterales, incrementando la visibilidad de los destinos culturales ante turistas, operadores y entidades especializadas. Panamá tiene sitios reconocidos por la Unesco que podrían potenciar futuras postulaciones de rutas culturales.

Además de impulsar el turismo, el programa busca generar beneficios económicos en los territorios involucrados, creando nuevas actividades relacionadas con el turismo, la cultura, la gastronomía, la artesanía y las industrias creativas.

Las autoridades culturales consideran que estas iniciativas también ayudan a preservar la memoria histórica compartida entre los países iberoamericanos, fomentando la cooperación internacional para la protección del patrimonio material e inmaterial.

Con la adhesión de Panamá, existe la posibilidad de que corredores históricos nacionales aspiren en el futuro a integrarse en esta red internacional. Rutas con potencial incluyen antiguos caminos coloniales, corredores comerciales vinculados al tránsito interoceánico, y trayectos históricos significativos para el país como punto de conexión entre continentes.

El programa fue creado tras los acuerdos alcanzados en la XXII Conferencia Iberoamericana de Ministras y Ministros de Cultura realizada en Barcelona, España, en septiembre de 2025, donde se encargó a la OEI la coordinación de un mecanismo regional para desarrollar rutas culturales compartidas.

Los corredores culturales certificados tendrán que cumplir criterios relacionados con el patrimonio, la sostenibilidad y la gobernanza.

La iniciativa cuenta con el respaldo de entidades especializadas en cooperación internacional y gestión patrimonial, como la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID) y el Instituto Europeo de Itinerarios Culturales.

Para Panamá, unirse al programa se alinea con una estrategia más amplia orientada a fortalecer la oferta de turismo cultural, un segmento que ha ganado relevancia en los últimos años como complemento a los tradicionales atractivos de playa, naturaleza y compras.

El país alberga una red significativa de bienes patrimoniales reconocidos internacionalmente, incluyendo el Sitio Arqueológico de Panamá Viejo y el Distrito Histórico de Panamá, ambos declarados Patrimonio Mundial por la Unesco, así como el Fuerte de San Lorenzo y las fortificaciones de Portobelo en la provincia de Colón.

La participación en el PRICI permitirá a Panamá integrarse a debates técnicos y metodológicos que definirán futuros estándares para la certificación de rutas patrimoniales en Iberoamérica, buscando convertir la historia compartida de la región en una herramienta de desarrollo sostenible, cooperación cultural y promoción turística internacional.

creditos de las imagenes de este post: Deultimominuto.net

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