Economía
Perú registra más de 500 sismos en el año, aunque la mayoría no causó daños graves.

Lima.- El temblor de 7,2 que se registró el pasado jueves en los Andes del sur de Perú, sin causar graves daños por la profundidad de su origen, es parte de una serie de más de 500 movimientos sísmicos que se han reportado este año hasta este sábado en un país ubicado en el Cinturón de Fuego del Pacífico, la región de mayor actividad sísmica del mundo.
El ministro peruano de Vivienda, Mauricio Arnillas, confirmó el viernes en el distrito de Coracora los daños en casas, una escuela y la iglesia matriz de esa localidad andina de la provincia de Parinacochas, y atendió la solicitud de las autoridades locales para declarar en emergencia a la zona y facilitar los trabajos de rehabilitación.
Mientras tanto, el gobernador regional de Ayacucho, Wilfredo Oscorima, reportó que el movimiento sísmico afectó a 498 personas, destruyó una casa y dejó seis viviendas inhabitables, así como 21 escuelas y 26 centros de salud con algún tipo de daños.
Dado que el epicentro del terremoto se situó a 108 kilómetros de profundidad, los daños en la superficie fueron moderados, sin fallecidos y solo tres personas heridas, en contraste con los efectos devastadores de recientes sismos en Colombia y Venezuela, de magnitudes 7,4 y 7,2 – 7,5, respectivamente.
Hasta la fecha, Perú ha reportado 568 sismos en diversas regiones en lo que va del año, siendo julio uno de los meses con mayor actividad sísmica, con 115 eventos, según información del Centro Sismológico Nacional (CENSIS), un servicio del Instituto Geofísico del Perú (IGP).
El jefe del IGP, Hernando Tavera, mencionó que las regiones con mayor ocurrencia de movimientos sísmicos son Lima (67), las sureñas Arequipa (93) e Ica (56), donde tuvo lugar el último terremoto devastador en 2007 que dejó 500 muertos, y la norteña Piura (44).
Los últimos sismos significativos en Perú se dieron en Junín el 18 de julio, con una magnitud de 5,4 que causó la muerte de cinco personas y destruyó decenas de viviendas en las provincias rurales de Chupaca y Huayucachi, y el de Ayacucho, en la sierra sur el pasado jueves.
El IGP registró varias réplicas en Chupaca, lo que afectó a la población damnificada que tuvo que pernoctar en carpas al aire libre en una zona con intensas bajas temperaturas nocturnas, lo que provocó el fallecimiento de una anciana.
Tavera explicó que el terremoto en Junín tuvo su epicentro a 14 kilómetros al suroeste de Chupaca y se originó por la reactivación de la falla Altos del Mantaro, con una profundidad de 9,5 kilómetros, generando niveles de sacudimiento del suelo de hasta 75 centímetros por segundo al cuadrado, capaces de causar el colapso parcial o total de estructuras de adobe.
El experto señaló que las características del suelo amplificaron el movimiento sísmico en más de 2,5 veces en los anexos Tinyari Chico y Pumpunya, así como en los barrios Pachacutec y Estrellita, donde se registraron mayores daños en viviendas de adobe e infraestructuras públicas.
Las réplicas subsecuentes provocaron el colapso de viviendas que ya habían sido afectadas por el sismo principal.
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