Economía
UE y Mercosur avanzan en su acuerdo comercial ante el auge
Bruselas.- La Unión Europea (UE) tiene planes de firmar su acuerdo comercial con el Mercosur el próximo 17 de enero, un paso decisivo para crear la mayor zona de libre comercio del mundo tras más de un cuarto de siglo de negociaciones y bloqueos, lo cual permitirá a ambos sectores diversificar alianzas ante la tendencia proteccionista de Estados Unidos.
Los Veintisiete lograron una mayoría cualificada para validar el acuerdo, permitiendo a la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, y al presidente del Consejo Europeo, António Costa, viajar la próxima semana a Asunción (donde Paraguay ostenta la presidencia rotatoria del bloque sudamericano) para proceder a la firma junto a los líderes de Argentina, Brasil, Uruguay y Paraguay.
El acuerdo se logró a pesar del voto en contra de Francia, Polonia, Austria, Irlanda y Hungría, y con la abstención de Bélgica y el apoyo de Italia, que cambió su postura tras bloquear el pacto a finales del mes pasado junto a los otros Estados miembros opositores.
Para alcanzar esta mayoría cualificada, fue necesario negociar salvaguardas adicionales para los agricultores europeos, quienes han continuado manifestándose en contra del pacto. Estas salvaguardas lograron convencer a Roma de levantar su veto, aunque no fueron suficientes para sumar a París.


Nueva alianza frente al proteccionismo global
El impulso final al tratado, que había estado en un limbo técnico desde el cierre político de las negociaciones en 2024, se explica en gran medida por la necesidad de Bruselas de encontrar mercados y socios comerciales alternativos, un objetivo que ha sido destacado por varios líderes europeos.
Esto ocurre en el contexto de las tensiones comerciales y la imposición de aranceles por parte de la Administración estadounidense tras el regreso de Donald Trump, además de la creciente influencia de China en regiones como América Latina y la dependencia europea de Pekín para el suministro de materias primas críticas.


El nuevo espacio comercial integrará a cerca de 800 millones de consumidores y representará un producto interior bruto (PIB) conjunto de aproximadamente 22 billones de dólares, según datos de la Comisión Europea.
Eliminación de aranceles
El acuerdo permitirá eliminar aranceles para el 91 % de las exportaciones de la UE hacia el Mercosur y para el 92 % de las ventas sudamericanas hacia Europa, lo que se traduce en un ahorro anual estimado de 4.000 millones de euros para las empresas europeas.
Para la Unión Europea, el tratado abre las puertas de un mercado históricamente protegido para sus sectores industriales más competitivos, destacando la automoción y la maquinaria industrial, donde los actuales aranceles de entre el 35 % y el 14 % desaparecerán progresivamente.
Otros sectores que se beneficiarán especialmente incluirán el químico y el farmacéutico, que exportan miles de millones de euros cada año, así como productos agroalimentarios con denominaciones de origen, como vinos y quesos.


Por su parte, el pacto permitirá al Mercosur reforzar su posición como el «granero del mundo» para Europa, logrando acceso preferencial en productos como carne de vacuno, soja, miel y biocombustibles, aunque bajo un sistema de cuotas diseñado para limitar el impacto en los productores locales europeos.
Obstáculos finales para el acuerdo
No obstante, el visto bueno de los países de la Unión Europea para firmar el acuerdo con el Mercosur no representa el último paso para cerrar el pacto histórico, que podría enfrentar sus últimos obstáculos en el proceso de ratificación en el Parlamento Europeo durante 2026.


De cara a la ratificación, el acuerdo se considera «mixto» y se divide en dos partes, una comercial y otro de asociación, que seguirán caminos paralelos: ambas requerirán el visto bueno de la Eurocámara antes de su conclusión formal, y el acuerdo de asociación necesitará, además, el consentimiento de todos los parlamentos nacionales de la UE.
La ratificación en el Parlamento Europeo se anticipa como un proceso complejo debido a la división en el hemiciclo, donde la nacionalidad de los eurodiputados podría influir más que las líneas ideológicas, con la mayoría de los eurodiputados franceses en contra, independientemente de su afiliación política.
Esto se agrava con la intención de ciertos grupos de votar en contra, como la ultraderecha de los Patriotas por Europa, que contempla incluso una moción de censura contra Von der Leyen por el acuerdo, además de los Verdes o de la Izquierda, que expresan preocupaciones ambientales y la competencia desleal que podría generar el pacto.
creditos de las imagenes de este post: Deultimominuto.net




